Lágrimas negras para la democracia, por Javier Díaz Albertini

No sé cómo fue la experiencia de los demás, mis queridos lectores, pero desde hace muchos años no veía a una ciudadanía ir a votar con tanta esperanza e ilusión. Y no era por la calidad de los candidatos o la oferta partidaria o la viabilidad de sus propuestas, sino porque era una oportunidad para deshacernos de los políticos que habían hecho de nuestra república y sistema democrático una burla. Fue como si la exigencia de que se “vayan todos” del 2022 renaciera no en las calles, sino las urnas.

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