El capital vive en el riesgo pero muere en la incertidumbre. La minería es riesgo y quizás también aventura. A lomo de mula se han conquistado cerros y construido operaciones mineras (“el mineral sale del pecho humano”, diría Neruda en “Oda al cobre”). En otra columna rendiremos tributo a esos hombres y mujeres. La minería moderna mira atenta lo que sucede en un país desorganizado que tiene -para poner un solo ejemplo- más de 100 millones de toneladas métricas de reservas probadas de cobre, una de las más grandes del planeta. La minería moderna mira atenta el desenlace rumbo a la segunda vuelta peruana.
El capital vive en el riesgo pero muere en la incertidumbre. La minería es riesgo y quizás también aventura. A lomo de mula se han conquistado cerros y construido operaciones mineras (“el mineral sale del pecho humano”, diría Neruda en “Oda al cobre”). En otra columna rendiremos tributo a esos hombres y mujeres. La minería moderna mira atenta lo que sucede en un país desorganizado que tiene -para poner un solo ejemplo- más de 100 millones de toneladas métricas de reservas probadas de cobre, una de las más grandes del planeta. La minería moderna mira atenta el desenlace rumbo a la segunda vuelta peruana.
Incertidumbre. Semanas atrás el Estado envió un mensaje al mundo minero en clave de incertidumbre cuando canceló una autorización de explotación a la que será la operación Tía María en Arequipa. Días después se revirtió la decisión de anulación pero el golpe ya había sido dado: el Estado Peruano no otorga certidumbre para las inversiones mineras que son de plazos muy largos. Certidumbre y predictibilidad para que el capital tome el riesgo.
La primera gran interrogante para la minería moderna (y para toda la minería en general) es si el nuevo gobierno que vendrá a partir de julio próximo va a continuar con la misma incertidumbre para las inversiones en un sector muy sensible o si será aún peor y le añade más inseguridad -del que ya hay- al capital minero. Por ejemplo, si el próximo Ejecutivo propone a las cámaras de diputados o senadores reformas contra el régimen de concesiones, liquidaría -en la práctica- toda posibilidad de confianza y seguridad en un país que tiene más de US$60 mil millones en proyecto, motor de reducción de pobreza y generación de clases medias provincianas.
En las otras “repúblicas del cobre” (Chile y Argentina) los gobiernos de Kast y Milei han desarrollado y aún lo hacen, reformas para reducir los trámites y la “burocratización salvaje” de los anteriores gobiernos. En el caso de Kast, se estima que, de aprobarse sus leyes anti tramitológicas -en las cámaras de senadores y diputados- la producción cuprífera se eleve en casi un millón de toneladas y de litio en más de cien kilotoneladas. En Argentina, el gobierno de Milei en el 2025 pudo aprobar el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) que ya ha logrado inversiones mineras comprometidas en más de US$46 mil millones. Allí está el proyecto Vicuña cuya inversión llega a US$18 mil millones en todas sus etapas. Chile y Argentina componen ese triángulo del cobre que hablamos en una columna pasada, países que compiten con el Perú por atraer mayor inversión minera, sobre todo en el cobre.
¿Por qué el ejemplo de Chile y Argentina y sus respectivos gobiernos? Porque ambos gobiernos -el de Kast y Milei- promueven un clima de estabilidad, predictibilidad y reformas para el sector minero. En el Perú, país del trámite, el sector minero debe pasar por el “Gólgota” de la burocracia: hay más de 200 autorizaciones y 29 instituciones involucradas que generan una pérdida de tiempo y elevan el costo de oportunidad.
La segunda gran interrogante gira alrededor de la minería informal e ilegal, ambos problemas que ya generan amenazas al sector minero formal tanto grande, mediano y pequeño. ¿Qué hará el próximo gobierno con respecto a la formalización minera pendiente? ¿Ampliará el Reinfo por otro año más? ¿Será el Ministerio de Energía y Minas un botín de la “repartición natural” como ha sido durante estos años últimos? ¿Qué haremos con las plantas de procesamiento que debido al Reinfo han nacido como hongos por toda la costa y cuya fiscalización está en manos de los gobiernos regionales corruptos? ¿Qué haremos con la corrupción instalada en algunas instituciones claves para la lucha contra la ilegalidad en la minería? ¿Atacaremos de fondo el problema en las “regiones verdes” azotadas por la contaminación y las bandas criminales?Certidumbre, predictibilidad, confianza, reformas y algo de astucia. El Perú y su minería (“el amor desenterrado” también en palabras de Neruda) moderna, formal -pequeña, mediana y grande- necesita un próximo gobierno que le dé garantías.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.












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