El Tribunal Supremo de Estados Unidos determinó este martes que los estados no pueden prohibir las llamadas ‘terapias de conversión’ para cambiar la orientación sexual o la identidad de género de menores, una práctica considerada como tortura por la ONU.
El alto tribunal justificó su decisión en base a la Primera Enmienda de la Constitución, que protege la libertad de religión, expresión, prensa y reunión.
“La Primera Enmienda constituye un escudo contra cualquier intento de imponer la ortodoxia en el pensamiento o la expresión en este país”, escribió el juez Neil Gorsuch en nombre de la mayoría del tribunal.
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La decisión, que se tomó por ocho votos a favor, solo contó con la oposición de la jueza progresista Ketanji Brown Jackson.
El fallo es una respuesta a la prohibición a las terapias de conversión que había fijado el estado de Colorado, uno de los 20 estados que han vetado esa práctica.
Técnicamente, la decisión del Supremo no anula la ley de Colorado, que sigue en vigor, pero envía el asunto a tribunales inferiores que muy probablemente fallarán en el mismo sentido.

La Corte Suprema de Estados Unidos en Washington el 4 de noviembre del 2020. (AP foto/J. Scott Applewhite)
/ J. Scott Applewhite
En 2019, Colorado promulgó una ley que prohibía a los profesionales de la salud mental realizar cualquier práctica o tratamiento, incluyendo la terapia verbal, que intente cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona.
Los infractores se enfrentan a multas de hasta 5.000 dólares y pueden ser suspendidos del ejercicio de su profesión o pueden perder el permiso.
La terapia de conversión, favorecida por algunos conservadores religiosos, busca que los menores homosexuales se identifiquen como heterosexuales y que los niños transgénero encajen en el género al nacer.
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Esta práctica está desacreditada por organizaciones médicas y las investigaciones científicas han demostrado que la terapia de conversión es ineficaz e incluso puede ser peligrosa, generando problemas de salud mental.
El Proyecto Trevor, una organización dedicada a prevenir el suicidio en los jóvenes del colectivo LGTBI, advirtió que el fallo del Supremo es un “trágico paso atrás”.
En cambio, el grupo religioso First Liberty Institute celebró la decisión, al considerar que no se debe “censurar” la libertad de los profesionales.












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