Nuevo Gabinete ya, por Federico Salazar

El Gabinete debe pedir el voto de confianza del Congreso. Según la Constitución, tiene hasta 30 días. En ese lapso, sin embargo, ya habremos votado.

¿Puede un gobierno liderar un proceso eleccionario para el que no ha obtenido el voto de confianza? Todo parece indicar que va a suceder eso.

Un Gabinete no ratificado, ¿cómo puede vigilar y garantizar un proceso electoral transparente?

El presidente Balcázar cambió repentinamente de presidente del Consejo de Ministros. Faltaba un día para la presentación ante el Congreso.

Peor aún, el presidente dice que puede cambiar a cualquier ministro, en cualquier momento. El jefe del Estado promete al país y al mundo inestabilidad e inseguridad política.

Hay 10 ministros en este Gabinete que tienen procesos pendientes con la justicia. Luis Jiménez, ministro de Justicia, por ejemplo, tiene investigaciones en curso. Los delitos imputados: negociación incompatible y colusión agravada.

Solo la imputación es grave. El ministro Alfaro ha sido denunciado por una supuesta violación de una niña de 16, hace varios años. Así fuera inocente, sus acciones pueden orientarse más a la búsqueda de la evasión de la justicia.

¿Y si alguien tuviera pruebas? ¿Qué pasaría con el país y las decisiones que hubiera tomado el señor Alfaro?

El ministro de Energía y Minas dice que se casó con la denunciante, que convivieron varios años. Al parecer, quiere decirnos que no hubo algo contra la voluntad de la víctima.

Se trataba, en ese entonces, de una joven de 16; él tenía 47. ¿Consentimiento a los 16? Eso es insostenible. Es difícil, sin embargo, esperar lo correcto del presidente Balcázar. Recordemos que él defendió que se permita el matrimonio de jóvenes a los 14 años. ¿Alguien así considera la voluntad de la persona?

¿Qué decisión tomará Alfaro sobre Petro-Perú? Y esa decisión, ¿qué tan sólida sería si el ministro es chantajeable?

Ministros que no renuncian ante hechos evidentes son ministros que también pueden ceder fácilmente al chantaje. Son ministros, además, que tienen laxos los valores y los límites de sus acciones. Ese ministro debe renunciar. El presidente, por su parte, debe apresurarse en presentar al nuevo Gabinete. Y este debe ser suficientemente convincente para obtener la confianza, para el gobierno, en general, y para las elecciones, en particular.

El presidente debe rectificarse. Constitucionalmente puede cambiar a cualquier ministro. Políticamente, sin embargo, eso solo hará opaco el proceso electoral y acabará con la seguridad jurídica.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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