¿Es viable que Essalud pase a estar dentro del Ministerio de Salud? | Aníbal Velásquez | Virginia Baffigo

El Perú necesita, sin duda, un sistema de salud más integrado. Pero este no se decreta: se construye. Avanzar en el fortalecimiento del aseguramiento, la interoperabilidad de la información y la consolidación de redes integradas de atención es una ruta más viable. Sin reformas de fondo, unir instituciones puede terminar siendo solo otra forma de sumar problemas.

Un tema recurrente en la agenda sanitaria del Perú es la fragmentación del sistema de salud, en el que coexisten múltiples actores –más propiamente, instituciones de aseguramiento en salud. Sin embargo, el debate suele centrarse en dos: el Minsa (o, en rigor, el SIS) y Essalud, señalados como determinantes de las brechas en equidad, eficiencia y calidad.

Y lo son, pero no por su coexistencia, sino por los problemas de gobernanza que explican tanto las dificultades de acceso como la disparidad en la asignación y uso de los recursos. A ello se suma el limitado financiamiento del sector –apenas 6,2 % del PBI–, las complejidades del proceso de descentralización y la influencia política en la toma de decisiones. El resultado es un sistema altamente complejo que demanda soluciones técnicamente sólidas, capaces de abordar causas estructurales sin generar nuevas ineficiencias.

En este contexto, llamo la atención sobre un aspecto no siempre reconocido: el financiamiento de los subsistemas regionales de salud –basado en recursos del Tesoro Público, transferencias del SIS, ingresos propios y otras fuentes–, el cual refleja un modelo de fragmentación dentro de la fragmentación. Avanzar hacia un esquema más coherente y orientado a resultados en salud es un punto de partida indispensable.

Essalud, por su parte, pese a contar con una estructura más consolidada, aún tiene espacio para hacer de la integridad su principal fortaleza, reforzando una gestión ética y alineada con su misión.

Por todo ello, más que integrar sistemas, el desafío es construir integridad. Siguiendo las recomendaciones de la OCDE (2025), esto implica fortalecer la gobernanza sectorial: mejorar la toma de decisiones, la rendición de cuentas y la articulación entre actores. Los avances técnicos –como mejores sistemas de información, mayor intercambio prestacional y la armonización de coberturas– serán consecuencia de un buen gobierno.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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