Con Irán debilitado, una nueva era de mayor inestabilidad se gesta en Medio Oriente: ¿qué escenarios se abren para la región?

“En esta guerra, Estados Unidos e Israel van a lograr vencer temporalmente a Irán, que no creo que aguante mucho más. Pero esto se da en un contexto de debilitamiento total de la estructura internacional liberal que había organizado el mundo en las últimas décadas”, explica a El Comercio el analista internacional Ricardo Falla, docente de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. “Este acontecimiento ya es el sepulcro del orden internacional que teníamos”, añade.

El severo golpe al régimen de los ayatolás no llegó solo, sino vino acompañado de la descomposición -en forma de bombardeos y asesinatos- del llamado Eje de la Resistencia, que se gatilló desde octubre del 2023, cuando Hamas atacó Israel y este lanzó una invasión devastadora en la franja de Gaza.

Miembros de las fuerzas de seguridad de Irán patrullan en una calle cerca de una valla publicitaria del líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, en Teherán, el 2 de marzo de 2026. (Foto de AFP).

Miembros de las fuerzas de seguridad de Irán patrullan en una calle cerca de una valla publicitaria del líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, en Teherán, el 2 de marzo de 2026. (Foto de AFP).

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Este eje fue una herramienta de Irán ideada hace décadas para irradiar su influencia en la región y, sobre todo, presionar a Israel y a sus rivales árabes. Por eso financiaron a Hezbolá en el Líbano, a Hamas en Gaza, a los hutíes en Yemen, a los partidos chiítas de Iraq y sostenían a Bashar al Assad en Siria. Pero, la mayoría de sus proxys han sido diezmados, sus principales líderes aniquilados o quedaron fuera de juego, dejándolos casi sin capacidad de respuesta.

“Si se consolida la caída del régimen iraní, probablemente estos aliados, que ahora mismo colean, sobrevivan con dificultades o también terminen cayendo. Se abre un vacío de poder y un espacio para la competición entre diferentes grupos, que se verán forzados a reposicionarse”, señala Álvaro de Argüelles, docente e investigador del Departamento de Estudios Árabes en la Universidad Autónoma de Madrid.

EN CIFRAS

  • 3 mil objetivos en suelo iraní han sido atacados por Estados Unidos, que también han destruido y dañado 43 embarcaciones en la última semana.
  • 1.230 personas han muerto en Irán tras los ataques de EE.UU. e Israel. En el Líbano han perecido 217.
  • 30% es el aumento del precio del petróleo internacional respecto a la semana pasada, cerrando el viernes a 92 dólares el barril. 

Por ahora, la gran influencia iraní en la región parece estar al mínimo, mientras lo que queda del régimen de Teherán ha decidido responder con una batería de misiles a Israel y todos aquellos países árabes aliados de Tel Aviv o de Washington. Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait y Omán están bajo presión, mientras que el conflicto ya involucró a Turquía, Jordania, Azerbaiyán y Chipre, que está en la Unión Europea y ha motivado que países europeos envíen barcos para ayudar a su defensa. En tanto, el Líbano viene siendo bombardeado por Israel de manera incesante, y ya superan los 200 muertos. Con 13 países directamente involucrados, se trata de uno de los conflictos de mayor dispersión geográfica desde la Segunda Guerra Mundial.

Israel lanzó ataques sobre Líbano y sus bombas cayeron sobre una zona residencial de Beirut.

Israel lanzó ataques sobre Líbano y sus bombas cayeron sobre una zona residencial de Beirut.

Aunque los países del Golfo se han limitado a acciones defensivas, nada asegura que el conflicto no escale y se vuelva en una verdadera guerra regional, que incluso podría extenderse a más naciones.

Pese a los bombardeos, a la muerte del ayatolá y a la crisis económica interna, predecir un colapso rápido del régimen aún es prematuro, sobre todo porque se trata de una estructura de poder muy compleja construida en 47 años. Quizá su influencia externa quede disminuida, pero que Estados Unidos e Israel debiliten el gobierno no significa que será reemplazado por otro prodemocrático y liberal.

Sobre todo, porque la Guardia Revolucionaria sigue a cargo y ellos sostienen el aparato militar, financiero, comercial y policial, por solo nombrar algunos sectores claves que aún tienen bajo su control. Sin embargo, sí podría haber cambios que garanticen su supervivencia. “Es difícil imaginar un escenario en el que el régimen sobreviva tal y como lo habíamos conocido hasta ahora, y para que Estados Unidos e Israel cesen sus ataques exigirán que subordinen su política exterior a la de Washington y Tel Aviv, algo que les interesa más que la cuestión nuclear, que sabemos ha sido una cortina de humo”, aclara De Argüelles.

Irán tiene alrededor de 610.000 efectivos en servicio, según el grupo de expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

Irán tiene alrededor de 610.000 efectivos en servicio, según el grupo de expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

Falla señala que esto puede ser el inicio de un conflicto mucho más largo. “El drama del mundo es que la mayor potencia, que es Estados Unidos, carece de liderazgo ético. Supongamos que acaban con el régimen iraní y ponen un gobierno aliado de Washington e Israel, pero en veinte años tendremos más grupos extremistas. La región será una bomba otra vez, y eso es algo que en Occidente aún no entendemos”, precisa.

El académico peruano señala que, si bien la mayoría de los iraníes no apoya a su propio gobierno, debido a la represión que han ejercido, sí hay un grupo fundamentalista que piensa que su lucha es contra “el gran Satán”: “En una guerra religiosa las cosas pueden durar décadas. Esto puede ser una derrota momentánea, pero Estados Unidos e Israel están generando un terremoto geopolítico en la zona. Podrán tumbarse al régimen de los ayatolás, pero ya dejaron una herida en el país y en la región”.

El debilitamiento de Irán a nivel regional desencadenará también una serie de movimientos geopolíticos en el Medio Oriente que podría traer implicancias duraderas que cambiará la dinámica que se ha vivido en las últimas décadas.

“En la medida en la que un peso pesado de la región cae, deja un vacío de poder que llenan otros. Realmente estamos viviendo un fin de ciclo. La revolución iraní de 1979 fue el nacimiento del islam político, pero esa época de división entre el mundo chiíta y sunita, que conocíamos hasta ahora, se ha agotado y ahora empieza algo nuevo que todavía no sabemos cómo vendrá. Los protagonistas de la región ya serán otros”, afirma De Argüelles.

El investigador español se aventura a señalar que habrá dos ejes definidos: uno formado por Israel y Emiratos Árabes Unidos, que se ha sumado al proyecto geopolítico de Netanyahu; y otro por Turquía y Arabia Saudita. “La idea de Israel es seguir creciendo y se va a encontrar con la resistencia del presidente Erdogan, cuya lógica es buscar rearticular la influencia que Turquía perdió al final de la Primera Guerra Mundial en países que antes eran de la órbita otomana”, explica.

Otro peso pesado del Golfo es, sin duda, Arabia Saudita, que ha sido un fiel aliado de Estados Unidos y siempre tuvo a Irán como su gran rival. Sin embargo, en esta coyuntura, no mira con agrado que Israel se empodere en la región y tenga un poder hegemónico. Por eso, ya hay movimientos en la monarquía saudita que apuntan hacia alianzas con Turquía y con Pakistán, que es un país nuclear. India, entre tanto, ha inclinado su postura hacia Israel. “Esto todavía suena a política de ficción, pero hay que entender que la caída del régimen de Irán puede tener consecuencias totalmente insospechadas que todavía no imaginamos”, asevera De Argüelles.

En tanto, unos actores que están expectantes son Rusia y China, que han mantenido alianzas estratégicas con Irán en los últimos años. Por ahora, han optado por la prudencia, pero ya hay indicios de que ambos están aportando sus aparatos de inteligencia para ayudar a lo que queda del régimen iraní en la ubicación de objetivos militares estadounidenses.

“China y Rusia no se involucran abiertamente porque sino empieza la Tercera Guerra Mundial. Hay que ver esto como una lucha entre EE.UU. y China. Beijing ha invertido muchísimo dinero en Irán como parte de su estrategia de la nueva Ruta de la Seda desde hace unos 15 años y era su socio estratégico en Medio Oriente. Entonces, hay que ver esto como un golpe de Trump contra Xi Jinping, que también busca debilitar a Rusia, que por ahora no puede tener otro frente bélico”, analiza Ricardo Falla.

Con tantos actores involucrados, no es descabellado señalar que se trata de uno de los conflictos más complejos que estamos viviendo y cuyas consecuencias son imprevisibles. Sea que el régimen iraní colapse o no, los cambios que vendrán serán profundos.

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