He aquí de nuevo el criminal precoz. Esta vez los bandidos adolescentes se han empleado en asesinar a una criatura de su mismo tiempo. Es decir, que parece que el mundo de los menores de 20 años se constituye de manera definitiva en civilización autónoma para concretar de mil modos su desdén al mundo viejo. Ahora bien: mientras no se disponga de una policía adolescente y de un derecho menor, les será preciso someterse a la autoridad y a la ley por que se rigen todos los hombres, aun antes de llegar a la veintena y a despecho de ser impúberes.
He aquí de nuevo el criminal precoz. Esta vez los bandidos adolescentes se han empleado en asesinar a una criatura de su mismo tiempo. Es decir, que parece que el mundo de los menores de 20 años se constituye de manera definitiva en civilización autónoma para concretar de mil modos su desdén al mundo viejo. Ahora bien: mientras no se disponga de una policía adolescente y de un derecho menor, les será preciso someterse a la autoridad y a la ley por que se rigen todos los hombres, aun antes de llegar a la veintena y a despecho de ser impúberes.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.
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