Ha de causar sorpresa que en el vecindario de Lima es inexplicable la resistencia que la municipalidad opone a la obra de pavimentación.Tiene un presupuesto de tres millones y medio de soles; pero cuando se trata de buscar fondos para redimir a la ciudad del vergonzoso estado en que se halla en materia de pavimento, no acierta jamás a encontrarlos. Prefiere invertir el dinero en otros objetos y, sin embargo, no es posible que deje de darse cuenta del clamor público que hay en Lima ante el abandono absoluto en que están las calzadas que día a día se destruyen más y ofrecen el más triste y desagradable aspecto.
1926: Obras de pavimentación | EL COMERCIO PERÚ













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