Como en anteriores ocasiones, la oferta electoral ante la que nos debatiremos los peruanos este domingo 12 de abril es pobre. La circunstancia de que ningún postulante presidencial llegue ni al 20% en la intención de voto registrada en las últimas encuestas publicables lo confirma. Sin embargo, hay indudablemente opciones peores que otras. Opciones que representan el retroceso, la incapacidad de gestión y el oportunismo, y en varios casos hasta una amenaza directa contra la libertad y nuestra democracia. En este editorial nos vamos a referir a dos casos por sus ubicaciones en las últimas encuestas que pudieron ser difundidas: Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) y Ricardo Belmont (Obras).
Tras el paso de Pedro Castillo por el poder, la ciudadanía debería tener claras las consecuencias de respaldar a la izquierda radical que, en aras de rendir tributo a nefastos tótems ideológicos que se vinieron abajo junto con el muro de Berlín, se resiste a comprender las reglas elementales del mercado y el Estado de derecho. Esa es la opción que encarna Sánchez, autodeclarado heredero del golpista Castillo, pero peor que él, pues amenaza con despachar a Julio Velarde de la presidencia del BCR, y con él, la estabilidad monetaria de las últimas décadas. Algo a lo que Castillo no se atrevió. A eso hay que añadir su discurso retrógrado, su postura contra la inversión privada, sus vínculos con la minería ilegal y las distintas investigaciones que tiene en curso.
En lo que concierne a Belmont, estamos quizás ante la versión más descarada del oportunismo. Desde 1995 ha pasado por seis partidos políticos y ahora es un aliado del prófugo Vladimir Cerrón que se vende hoy como abanderado del cambio de Constitución. En su plancha, además, lleva a Daniel Hugo Barragán Coloma, personaje cercano a Antauro Humala y exministro de Defensa de Castillo, y a Dina Irene Hancco, condenada años atrás por el Poder Judicial por el delito de contrabando.
Belmont enfrenta una investigación por estafa y en recientes campañas ha mostrado un perfil xenófobo, homófobo y machista. Y hay que recordar que fue un desastre como alcalde de Lima. Estuvo ausente 174 días en el extranjero. La Lima plagada de ambulantes, de basura, de “pirañitas”, de espacios públicos en pésimo estado era la Lima de Belmont. Los que vivieron esos tiempos y los que conocen la trayectoria de este sujeto tienen el deber de contarles a los jóvenes quién es realmente Belmont y no permitir que alguien que engañó en los ochenta a los abuelos ahora estafe a sus nietos.
De un tiempo a esta parte, algunos comunicadores llevan adelante una campaña denominada Por Estos No, que pretende alejar a los votantes de un grupo de aspirantes presidenciales con características que los preocupan. Los que mencionamos, no obstante, son los que se llevan la presea en esa penosa competencia. Por estos de verdad que no.
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