La personalización de los tratamientos en la oncología moderna aumenta la supervivencia y calidad de vida de los pacientes

Redacción
Bajo la idea de ‘menos es más’, la oncología moderna está evolucionando hacia una personalización de los tratamientos, adaptando cada intervención al perfil clínico y molecular de cada paciente. “La individualización del tratamiento del cáncer en general se ha basado en menos cirugía, abandonando casi por completo las extirpaciones de órganos con técnicas de cirugía conservadora, laparoscópica y/o robótica, complementadas cuando es necesario con sesiones de radioterapia que han demostrado los mejores resultados oncológicos, pero con una superior calidad de vida”, comenta el Dr. Jorge Alfonso Contreras, jefe de Servicio de Oncología de los hospitales Quirónsalud Málaga y Quirónsalud Marbella. Aun así, la cirugía, la radioterapia y los tratamientos sistémicos continúan siendo los tres pilares esenciales para el abordaje del cáncer, alcanzando ya tasas de supervivencia cercanas al 75%.

En el caso de la cirugía conservadora, se aplica en un alto porcentaje de pacientes con cáncer de mama, que suele ir unida a un tratamiento con radioterapia complementaria corta (de pocas sesiones, 5 a 15) y sin efectos secundarios, señala el Dr. Contreras. Mientras, en el cáncer de próstata se opta más por la cirugía robótica, que reduce complicaciones, como la incontinencia o la impotencia, frente a la técnica tradicional. “Ambos procedimientos, han supuesto un notable salto en la calidad de vida de pacientes de ambos sexos”, matiza.

Los pilares esenciales para el abordaje del cáncer son la cirugía, la radioterapia y los tratamientos sistémicos 

Asimismo, esta personalización del tratamiento también ha avanzado de forma notable en el ámbito sistémico. La estrategia de medicina personalizada o de precisión permite identificar características específicas de cada tumor, orientando tanto el diagnóstico como el pronóstico y la elección de terapias dirigidas o inmunoterapia. En este sentido, los biomarcadores se han convertido en una pieza central en la práctica clínica actual, como bien destaca la Dra. Cristina Quero, especialista del Servicio de Oncología del Hospital Quirónsalud Marbella. “En la oncología moderna, los tests genéticos y los biomarcadores son esenciales para seleccionar el tratamiento más preciso”, señala.

Según la oncóloga, “trabajamos con mutaciones como EGFR, KRAS o BRAF y con la expresión de proteínas como PD-L1 o HER2”, que junto con herramientas como la secuenciación masiva (NGS), el análisis de inestabilidad de microsatélites (MSI) o marcadores germinales, como BRCA, contribuyen a ajustar cada tratamiento al perfil biológico del paciente.

Asimismo, los avances tecnológicos, como los implementados en el Hospital Quirónsalud Marbella, permiten aplicar esquemas de radioterapia muy acortados, de tan solo cinco días, en algunos tumores. En este tipo de tratamiento “está establecido para tumores como mama y próstata en estadios no avanzados, y siempre con la seguridad y garantía de que no compromete los resultados clínicos ni produce mayores efectos secundarios o complicaciones que el tratamiento convencional”, explica la Dra. Quero. Gracias a la personalización de los tratamientos, la precisión diagnóstica y terapéutica, se ha conseguido mejores resultados que repercuten directamente en la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes de la Unidad Integral de Oncología de Quirónsalud.

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