Parece una ironía, pero el sector Salud está literalmente en emergencia. Durante los últimos días, el nuevo titular de la cartera, el ministro Luis Dyer, ha revelado en diversas entrevistas que ha encontrado una situación mucho más crítica que la que uno podría haber imaginado. Los problemas son múltiples, pero todos apuntan a lo mismo: indolencia burocrática e indicios de corrupción. El caso más clamoroso de una combinación letal de ambos factores es quizás el de la compra de 56 millones de jeringas en el 2022, al costo de 49 millones de soles, que hoy están a punto de vencer y ocupan el 36% del almacén del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud. ¿Quién mandó adquirir esa cantidad de jeringas? ¿A partir de qué criterio? Algo parecido cabe anotar a propósito de los equipos alquilados malogrados y de los alquileres sospechosos de locales en todo el territorio nacional. El ministro ha adelantado, por cierto, que solicitará la intervención de la contraloría en todo ello.
Parece una ironía, pero el sector Salud está literalmente en emergencia. Durante los últimos días, el nuevo titular de la cartera, el ministro Luis Dyer, ha revelado en diversas entrevistas que ha encontrado una situación mucho más crítica que la que uno podría haber imaginado. Los problemas son múltiples, pero todos apuntan a lo mismo: indolencia burocrática e indicios de corrupción. El caso más clamoroso de una combinación letal de ambos factores es quizás el de la compra de 56 millones de jeringas en el 2022, al costo de 49 millones de soles, que hoy están a punto de vencer y ocupan el 36% del almacén del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud. ¿Quién mandó adquirir esa cantidad de jeringas? ¿A partir de qué criterio? Algo parecido cabe anotar a propósito de los equipos alquilados malogrados y de los alquileres sospechosos de locales en todo el territorio nacional. El ministro ha adelantado, por cierto, que solicitará la intervención de la contraloría en todo ello.
Dyer ha hecho sonar las alarmas también en lo que concierne al atraso tecnológico en las dependencias y centros bajo su responsabilidad. “Estamos encontrando un ministerio que tecnológicamente está en el año 95. Estamos con Windows 95, cuando hoy vivimos en [la era de la] IA”, ha dicho. Para luego añadir que todos los procesos administrativos en los hospitales actualmente son manuales o a través de “papelitos o firmas y sellitos”. Más de la mitad de los 7.400 establecimientos y postas que el ministerio administra; por otra parte, hoy no tienen interconexión, con las demoras y contrasentidos que ello genera en cuanto a atención a los pacientes y distribución de los medicamentos. Tumbes, por citar un caso, tiene paracetamol para 15 años, mientras que en otras regiones algo tan elemental puede escasear…
Muchas veces, sin embargo, hay un incordio mucho más grave: las postas no tienen agua ni desagüe. Algo que se explica por el hecho de que el 40% de los locales que las alojan no tienen título de propiedad y en consecuencia no pueden solicitar el servicio.
De todos los problemas con los que tiene que lidiar el ministro a partir de ahora, no obstante, el más grave es el del trato a las personas: un motivo permanente de queja de los pacientes y de la gente en general. Tras el diagnóstico, de cualquier forma, lo que corresponde es ofrecer resultados en un contexto en el que el tiempo no abunda y el presupuesto tampoco. Esa es la dimensión del reto del ministro Dyer.
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