La tríada nuclear es la capacidad de un país para lanzar armas nucleares desde tres plataformas diferentes: misiles balísticos basados en tierra, bombarderos estratégicos y submarinos equipados con misiles balísticos. Esta combinación garantiza que, incluso si una parte del arsenal es destruida por el enemigo, el país conserve la capacidad de responder con un contraataque nuclear. Esa es la base de la estrategia de disuasión de las principales potencias.
MIRA: La batalla por el estrecho de Ormuz que puede desatar una nueva guerra abierta entre Estados Unidos e Irán
¿Qué se sabe del misil usado en el ensayo?

Vehículos militares chinos transportan el misil balístico intercontinental lanzado desde submarinos JL-3 durante un desfile militar el 3 de setiembre del 2025. (AP / Ng Han Guan).
Aunque China no ha confirmado oficialmente el modelo del arma ensayada, la mayoría de los analistas occidentales coincide en que muy probablemente fue el JL-3 (Julang-3), un misil balístico intercontinental lanzado desde submarinos (SLBM) y que es el más avanzado del arsenal chino.
Según los medios estatales de China, el misil portaba una ojiva simulada.
Probablemente fue disparado desde un submarino de propulsión nuclear Tipo 094.
Un mapa compartido el lunes por el secretario general del consejo de seguridad de Taiwán, Joseph Wu, mostraba el misil volando cerca de la isla, Filipinas y Guam, y cayendo en algún lugar cerca de Tonga.

Publicación en X del secretario general del consejo de seguridad de Taiwán Joseph Wu.
El JL-3 tiene un alcance superior a los 10.000 kilómetros y está propulsado por combustible sólido, lo que reduce el tiempo de preparación para el lanzamiento, facilita su almacenamiento durante largos períodos y aumenta su fiabilidad. Estas características fortalecen la capacidad de disuasión nuclear de China, ya que hacen más difícil neutralizar el misil antes de que sea disparado. Todas esas cualidades las tienen las armas nucleares más modernas.
Se estima que el JL-3 puede portar varias ojivas nucleares independientes (MIRV). Se calcula que cada ojiva nuclear posee un rendimiento de entre 250 y 1.000 kilotones
Tiene una longitud de aproximadamente 13 metros, un diámetro de 2 metros y su peso en el momento del lanzamiento es de unos 42.000 kilos.
Para su navegación utilizaría un sistema de guiado astro-inercial combinado con el Sistema de Navegación por Satélite BeiDou, lo que le permitiría mantener una elevada precisión incluso en trayectos intercontinentales.
El misil cuenta con un margen de error circular estimado en 100 metros, lo que lo hace sumamente preciso para un misil de alcance intercontinental.
Gracias a su alcance superior a los 10.000 kilómetros, los submarinos chinos ya no necesitan internarse en el Pacífico abierto para amenazar el territorio continental de Estados Unidos. En cambio, pueden permanecer dentro de los llamados “bastiones”, zonas cercanas a la costa protegidas por la Armada china, como el mar de China Meridional o el golfo de Bohai, desde donde el JL-3 podría alcanzar amplias zonas del territorio estadounidense.
En cuanto a su comparación con otras potencias, por sus características, el JL-3 pertenece a la misma categoría que los misiles balísticos intercontinentales lanzados desde submarinos (SLBM) más avanzados del mundo. Su principal referente es el Trident II D5 de Estados Unidos, considerado el estándar de este tipo de armamento por su alcance cercano a los 12.000 kilómetros, su elevada precisión y su capacidad para transportar múltiples ojivas nucleares.
En el caso de Rusia, su equivalente es el RSM-56 Bulava, también propulsado por combustible sólido y diseñado para equipar a los submarinos estratégicos de la clase Borei.
El mensaje estratégico de China

El presidente de China Xi Jinping brinda durante un banquete de Estado en honor del presidente de Estados Unidos Donald Trump en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, el 14 de mayo de 2026. (Foto de Brendan SMIALOWSKI / AFP).
/ BRENDAN SMIALOWSKI
Para Carlos Aquino, director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el ensayo constituye una demostración de fuerza dirigida principalmente a Estados Unidos y a los países del Indo-Pacífico, en un momento de creciente tensión regional por Taiwán, el rearme de Japón y la competencia estratégica entre las grandes potencias del planeta.
Aquino explica a El Comercio que el principal mensaje de Beijing es que continúa modernizando sus Fuerzas Armadas y, especialmente, el componente marítimo de su arsenal nuclear, considerado durante años uno de sus puntos más débiles.
“China quiere afirmar que sigue modernizando sus Fuerzas Armadas y, especialmente, el componente de la disuasión nuclear”, sostiene.
Remarca que la capacidad de lanzar misiles nucleares desde submarinos representa un salto estratégico porque estas plataformas pueden permanecer ocultas durante largos periodos sin ser detectadas, garantizando una capacidad de represalia incluso si el territorio chino fuera atacado.
“China está reforzando su capacidad de lanzar misiles desde submarinos que son silenciosos y no se sabe dónde están. Ese es el mayor significado estratégico: decir que tiene la capacidad de responder desde cualquier lugar si es atacada“, indica Aquino.
El analista hace notar que el ensayo coincidió con el inicio de ejercicios navales conjuntos entre China y Rusia, un contexto que, dice, refuerza la señal política enviada por Beijing de que continúa estrechando su cooperación militar con Moscú mientras acelera la modernización de su fuerza nuclear.
Una potencia militar de primer nivel para el 2049

Un submarino de misiles balísticos clase Jin (Tipo 094) de China. (Dominio Público).
Aquino sostiene que la prueba se inscribe dentro del proyecto impulsado por el presidente Xi Jinping para convertir a China en una potencia militar equiparable —o incluso superior— a cualquier otra antes del 2049, cuando se cumpla el centenario de la fundación de la República Popular China.
“China quiere estar no solo al mismo nivel, sino incluso por encima de cualquier otra potencia del mundo en los ámbitos económico, político y militar”, enfatiza.
En ese objetivo, el fortalecimiento de la capacidad nuclear submarina ocupa un lugar central, sostiene Aquino. Además de ampliar su arsenal nuclear, Beijing busca demostrar que puede operar uno de los sistemas de disuasión más sofisticados del mundo: los submarinos capaces de lanzar misiles balísticos intercontinentales.
Según Aquino, el lanzamiento también busca disipar las dudas generadas tras las recientes purgas y casos de corrupción dentro de las Fuerzas Armadas chinas.
“China está reafirmando que ya juega prácticamente a la par de las grandes potencias en este tipo de capacidades y que va a seguir reforzándolas”.
Una prueba que podría acelerar el rearme en el Indo-Pacífico

Los misiles balísticos intercontinentales DF-5C se ven durante un desfile militar que conmemora el 80 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, en la Plaza de Tiananmen de Beijing, China, el 3 de septiembre de 2025. (Foto de GREG BAKER / AFP)
/ GREG BAKER
Lejos de reducir las tensiones, Aquino considera que el fortalecimiento del arsenal nuclear chino probablemente impulsará una respuesta de los aliados de Estados Unidos en la región.
“La idea de China es disuadir a Estados Unidos y a Japón, pero el efecto puede ser el contrario: reforzar las alianzas del otro lado”, estima.
Aquino cree que la prueba podría acelerar la cooperación militar dentro de AUKUS —la alianza entre Australia, Estados Unidos y Reino Unido—, reforzar la alianza entre Washington y Tokio e incluso alimentar el debate en Japón sobre la necesidad de ampliar aún más sus capacidades militares.
Asimismo, considera probable que Corea del Sur intensifique sus programas relacionados con submarinos de propulsión nuclear, mientras Australia continúe avanzando en la incorporación de este tipo de capacidades estratégicas tras confirmar la compra de submarinos a Estados Unidos.
“Definitivamente esto va a causar un mayor revuelo en el Indo-Pacífico y reforzará a ambos bloques”, dice.
Aquino insiste en que la coincidencia del ensayo con los ejercicios navales chino-rusos, la cumbre de la OTAN en Turqua, las maniobras multinacionales RIMPAC (organizadas por la Marina de los Estados Unidos en el área de Hawái y California), y otros focos de tensión internacional demuestra que Beijing escogió un momento especialmente sensible para exhibir el avance de su poder militar y enviar una señal de que continuará fortaleciendo su capacidad de disuasión frente a Estados Unidos y sus aliados.












Deja una respuesta