PwC: “Pasadas las elecciones, se siente que la inversión en el Perú vendrá muy fuerte”

Enfocarse en la transformación tecnológica a través de la Inteligencia Artificial (IA), así como en acompañar a sus clientes en un contexto de mayor apertura a la inversión privada, son algunos de los objetivos estratéticos que sostiene PwC Perú en adelante. Gino Menchola, flamante socio principal de la multinacional, comenta con Día1 las perspectivas que mantienen y las novedades que la firma implementa para sostener un crecimiento de doble dígito en el corto plazo.

Hay prioridades que son independientes del quehacer político del país y están alineadas con la historia de PwC. Somos una firma que tiene ya más de 100 años; en 2024 cumplimos 100 años en Perú, siendo socios estratégicos de las principales empresas y grupos empresariales, y colaborando con el crecimiento sostenido de nuestra economía. Una de las prioridades es continuar con ese nivel de excelencia; como dice nuestro lema, seguir solucionando problemas importantes en la sociedad y seguir construyendo confianza. Otra prioridad es abrazar con más fuerza y de manera más acelerada el cambio tecnológico, que es una realidad. Pero también hay prioridades alineadas con la coyuntura político‑económica actual. Es evidente que el próximo gobierno va a tener una visión de apertura a la inversión privada. Hay muchos proyectos, sobre todo de infraestructura, que han estado detenidos durante mucho tiempo. Confío en que el siguiente gobierno va a destrabar esas iniciativas y habrá mucha más inversión.

Aunque el cobre concentra la mayoría de proyectos de inversión exploratoria, la lentitud de los procesos retrasa su avance. (Fuente: Andina)

Aunque el cobre concentra la mayoría de proyectos de inversión exploratoria, la lentitud de los procesos retrasa su avance. (Fuente: Andina)

Sí, sin duda. Creo que va a haber un cambio sustancial en la visión del gobierno sobre cuán importante es la participación del sector privado en el desarrollo, sobre todo en infraestructura de uso público, pero también en industrias extractivas como minería y energía. No solo es importante destrabar los proyectos y entregarlos al sector privado —lo que ya sería un gran avance—, sino que, una vez que la inversión se desarrolle, hace falta un trabajo importante de simplificación administrativa. El Perú sigue siendo un país con muchas trabas a la inversión, incluso una vez iniciada. Ahí también hay un desafío importante para el sector privado y para el nuevo gobierno cuando entre en funciones. Por ahí vienen nuestros principales retos.

Una de las principales cargas administrativas que tiene el país es la que se genera como consecuencia de la formalización. En el Perú, la alta tasa de informalidad no está necesariamente vinculada al costo económico de formalizarse, sino al costo de la formalización en términos de tiempo, de “horas hombre” que se requieren. Este es uno de los países de Latinoamérica donde toma más tiempo declarar impuestos y donde el proceso es más complejo. Hay un trabajo pendiente de simplificación importante en temas de declaración y pago de impuestos. También en el acceso a la operación misma: la obtención de una licencia de operación para actividades extractivas o de gran infraestructura. Los procesos para obtener una licencia social también son importantes.

El país está un poco dividido en dos visiones de futuro. Con eso tienen que convivir tanto el gobierno como los privados. El sector privado tiene que lograr en los siguientes años que el beneficio que supone tener un gobierno que apoye la inversión, y que permita el desarrollo de infraestructura, llegue a todos los peruanos, y que todos perciban que la inversión privada es realmente beneficiosa. Esa será la única forma de lograr que esto sea sostenible en el tiempo.

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Necesitamos estabilidad en los criterios de la administración en general y de la administración tributaria en particular. Los ministros de Producción, Economía, Energía y Minas, entre otros, tienen que mantenerse; pero también los cuadros técnicos, que son quienes aprueban criterios para otorgar licencias, autorizaciones, etc. La administración tributaria, específicamente, ha sufrido grandes cambios en los últimos años. Es una administración muy técnica, con gente de mucho talento, y hace mucho mejor su trabajo que antes. Ahora lo que necesitamos es consistencia en toda la administración y estabilidad en el tiempo. Eso agregaría mucho valor para la inversión.

Hay mucho espacio y nos ha ido muy bien. Claramente, hay una situación que impacta el desarrollo de todas las actividades de consultoría del país: se ha embalsado la inversión. Cuando los proyectos privados y los desarrollos de nuestros clientes no se ejecutan por inestabilidad política, los proveedores que atienden esos proyectos no tienen el desarrollo que podrían. Ahora, al desembalsarse, al liberarse proyectos, debería haber un ‘boost’. Esperamos que en los siguientes años podamos crecer muy sostenidamente, no solo por el ambiente de inversión, sino también por un elemento adicional: la tecnología y la IA, que torna más eficientes nuestras operaciones. La IA reduce muchísimo el tiempo en tareas mecánicas y ahora nos permite abarcar muchos más trabajos en mucho menos tiempo. Eso impacta claramente en la rentabilidad del negocio; nuestro crecimiento esperado es muy grande.

"Ahora lo que necesitamos es consistencia en toda la administración y estabilidad en el tiempo. Eso agregaría mucho valor para la inversión", dice Menchola.

«Ahora lo que necesitamos es consistencia en toda la administración y estabilidad en el tiempo. Eso agregaría mucho valor para la inversión», dice Menchola.

/ HUGO PEREZ

Es primordial. Dentro de nuestra estrategia global, la IA ocupa un lugar central; es la punta de lanza de nuestro desarrollo en este momento. Tenemos no solo agentes de IA, sino soluciones de IA desarrolladas. ChatGPT es la más representativa, pero trabajamos con diversas fuentes de inteligencia artificial de forma permanente. Ahora vamos a cambiar nuestra forma de trabajar con IA: vamos a dejar de ser exclusivamente usuarios y pasaremos a desarrollarla. Vamos a tener un ‘AI Factory’; crearemos una fábrica de inteligencia artificial en los siguientes meses que trabajará de la mano con lo que llamamos el ‘Digital Hub’. Vamos a ser desarrolladores de soluciones de IA de forma sostenida para nuestros clientes. Nuestra oferta de valor va a incorporar el desarrollo de agentes de IA para atender requerimientos de manera permanente.

Tenemos un área de ciberseguridad muy bien desarrollada, que ha acompañado a bancos y empresas con mucha exposición a filtración de datos, y lo ha hecho de la mejor manera. Es el área que viene creciendo con más fuerza en los últimos dos años en nuestra organización. Tenemos ese frente muy bien cubierto y esperamos que siga así.

Actualmente ya tenemos agentes desarrollados por nosotros con los que trabajamos con nuestros clientes. La implementación de la fábrica de IA se producirá en los siguientes dos o tres meses. Con IA, los proyectos de seis meses ya están tarde; esto tiene una velocidad tremenda.

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Quienes trabajamos en M&A somos un muy buen termómetro de cómo se mueve la economía en términos de transacciones. Durante los primeros meses, sobre todo el segundo trimestre, ha habido cierta cautela. Dos o tres clientes me dijeron: “Gino, este proyecto mejor parémoslo hasta definir quién gana la elección”. Algunos proyectos quedaron en ‘stand by’ incluso antes de la primera vuelta, porque hay inversionistas que quieren conocer mejor cómo serán los siguientes cinco años antes de poner dinero en proyectos relevantes. Ahora todo se está volviendo a activar. Han comenzado a llegar mensajes de clientes que quieren reactivar ‘due diligences’ o revisar estructuraciones tributarias.

Suele suceder, no solo en Perú, que elecciones con candidatos de visiones polarizadas frenan un poco las decisiones de inversión; es normal. Pero pasado ese momento, se siente que la inversión vendrá muy fuerte. Hay mucha inversión, sobre todo en infraestructura, que se viene. Cerrar la brecha de infraestructura no solo hará bien a la economía, sino al país. Tenemos un riesgo importante con el fenómeno de El Niño. Hay una labor de prevención importante para que este evento no tenga consecuencias tan catastróficas ni frene el desarrollo.

(Foto: Archivo)

(Foto: Archivo)

Creemos que serán sustancialmente superiores a las del cierre del año pasado, sin duda. Probablemente con crecimiento [de doble dígito], sobre todo considerando el embalse. Ese doble dígito después tenderá a bajar, pero, con lo que se ve actualmente, podríamos ver un incremento significativo.

El perfil del profesional exitoso en una firma como la nuestra ya no es solo técnico o especializado en contabilidad, economía o derecho. Es un perfil con gran influencia de tecnología. Los jóvenes se están dando cuenta y estudian carreras que les permiten tener esas habilidades. Lo difícil es encontrar gente más senior con esa visión. Estamos cambiando nuestro perfil de atracción de talento precisamente por eso: porque el futuro ya no es exclusivamente del conocimiento técnico. La tecnología cumple hoy una función tan vital como el conocimiento. Por eso nuestro foco no es solo encontrar a los mejores talentos, sino a los mejores talentos capacitados para trabajar con la mejor tecnología. Esa combinación nos llevará al éxito. Y no diría que es optativo; es lo que tiene que ser ahora para poder operar, y así lo venimos haciendo.

Hay mucha potencialidad en servicios financieros, el sector de banca y finanzas, especialmente la “pequeña banca”: servicios financieros destinados a las masas, no a las grandes corporaciones. Recordemos que esperamos un proceso de formalización pronto, y esa formalización debe ser atendida por una banca que hoy no cubre todas esas necesidades.

Sin duda. Y más allá del sector financiero y de la minería, también hay oportunidades en otros sectores extractivos como energía: cambio de matriz energética, hidrocarburos, etcétera. Hay un potencial importante allí. Y no puedo dejar de mencionar infraestructura y construcción: la brecha de infraestructura es tan grande que solo activando proyectos de uso público —carreteras, puentes— ya habría un gran desarrollo económico y beneficios para la población y las empresas que desarrollan esos proyectos.

Tenemos objetivos claros por cada una de nuestras tres grandes líneas de servicio: consultoría, auditoría y servicios legales y tributarios. Estamos considerando crecimientos de doble dígito en todas ellas. Somos muy optimistas, no solo por la situación política que vive el país, sino porque sabemos que elementos como la tecnología nos permitirán rentabilidades importantes y espacio para atender más proyectos. Creemos que hay mucha inversión por llegar y que estamos en condiciones de acompañar a nuestros clientes de la mejor manera. Ese crecimiento nos permitirá seguir haciendo lo más importante: invertir en nuestra gente.

Entre las tres líneas, la mayor potencialidad la tiene ‘advisory’, nuestra línea de consultoría. Auditoría tiene más de 50 años en el Perú y es una línea más madura y consolidada; aunque igual pensamos en crecimiento a doble dígito allí.

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