En las próximas horas, el 2025 llegará a su fin. El año que está por iniciarse se asoma con un tenue incremento del optimismo entre los peruanos, aunque acechado por la incertidumbre que ronda el porvenir político. En los próximos meses elegiremos a un nuevo presidente de la República, quien deberá enfrentar retos pendientes como la lucha contra la criminalidad y las economías ilegales, el retorno a la senda del crecimiento económico y la recuperación de la estabilidad política, entre otros objetivos. Más de una treintena de nombres compiten por ese liderazgo, sin que hasta ahora se vislumbre un favorito claro.
El optimismo moderado con el que la población recibe el nuevo año se confirma en la última encuesta de Datum para El Comercio. La visión mayoritariamente sombría que nos ha caracterizado cede paso esta vez a una expectativa menos pesimista. El 51% cree que su situación personal y familiar mejorará en los próximos 12 meses, mientras que solo el 7% considera que empeorará. Además, apenas el 10% pronostica que el 2026 será un año malo para el país, lo que representa una reducción significativa comparada con el 32% que esperaba lo mismo del 2025.
Este año que termina presenciamos una nueva rotación en el poder. Dina Boluarte fue vacada por el Congreso y José Jerí se convirtió en el octavo presidente en los últimos 10 años. Las luchas por el poder agudizaron los enfrentamientos entre instituciones del Estado. Y tres exmandatarios, hoy inquilinos de Barbadillo, recibieron condenas judiciales: Ollanta Humala, Martín Vizcarra y Pedro Castillo. Los dos primeros por delitos de corrupción y el tercero por perpetrar un fallido golpe de Estado.
Pese a la turbulencia política y el avance de la delincuencia que sigue agobiando a las familias peruanas, el frente económico ha registrado cifras alentadoras, impulsadas por los altos precios del oro y el cobre, metales claves en nuestras exportaciones. Esto ha ayudado a tener buenos términos de intercambio, cifras positivas en exportaciones y en los empleos vinculados a esta actividad. También ha sido un año destacado para las agroexportaciones, que alcanzaron un pico máximo entre enero y setiembre, con un 20% más respecto del mismo período del 2024. Además, el BCR aumentó su proyección de crecimiento para la inversión privada, pasando de 6,5% a 9,5%.
Este panorama, que parece sustentado más en una confluencia de factores favorables antes que por aciertos de gestión, podría peligrar si el próximo 12 de abril los peruanos tomamos una mala decisión. No es una exageración cuando decimos que el futuro del país está en nuestras manos. Pensar bien el voto, analizar las propuestas de los candidatos e informarnos a fondo sobre el proceso electoral es lo mejor que podemos hacer por el Perú. Y lo mejor que podrán hacer las autoridades elegidas es devolvernos la esquiva estabilidad que tanto necesitamos.












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