“Sigue existiendo cierto recelo entre algunos profesionales respecto a los biosimilares, que suele deberse a la propia inercia terapéutica”

Juan León García
La llegada de los biosimilares a las consultas de atención primaria representa “uno de los mejores ejemplos de cómo la innovación y la sostenibilidad del sistema pueden avanzar de la mano”, asegura el Dr. Jose María Vizcaíno Sánchez Rodrigo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Universitario Fuentelarreina (Dirección Asistencial Norte de Madrid-Sermas). El facultativo firma uno de los documentos del ciclo de formaciones APDay 2026, de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc).

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Y es en la capacitación y transferencia de conocimiento entre sus colegas donde deposita gran parte de las esperanzas para aprovechar el potencial de estos fármacos. “Es fundamental seguir apostando por la formación de los profesionales sanitarios, la información transparente a los pacientes y la colaboración entre todos los niveles asistenciales”, avisa.

Al mismo tiempo recuerda que la confianza en los biosimilares “se construye sobre la evidencia científica, pero también sobre una comunicación clara y una experiencia clínica compartida”. Por esta razón, afirma que el compromiso de los especialistas en medicina familiar y comunitaria “debe ser continuar promoviendo decisiones basadas en la evidencia, favoreciendo la adherencia a los tratamientos y contribuyendo a un sistema sanitario más eficiente, equitativo y centrado en las necesidades de las personas”.

La disponibilidad de más biosimilares reduce costes y mejora el acceso de los pacientes a tratamientos biológicos, según escribe en el documento de la formación para el APDay 2026. ¿Cómo se traducen esos beneficios en la consulta del especialista de atención primaria?
El aumento de disponibilidad de biosimilares ofrece beneficios que, en nuestras consultas, concretamos en los varios puntos.

“El ahorro derivado de la prescripción de biosimilares se traduce en una utilización más eficiente de los recursos sanitarios”

En primer lugar, por la sostenibilidad que aporta al sistema sanitario público: el ahorro generado por estos fármacos libera recursos que pueden destinarse a otras áreas asistenciales. También contribuye a un mayor acceso de los pacientes a tratamientos biológicos, ya que, al reducirse el coste de estos medicamentos, se puede acceder a este tipo de terapias, lo que nos va a permitir tratar antes enfermedades inflamatorias, autoinmunes o crónicas, que antes podían estar sujetas a restricciones presupuestarias.

Por otra parte, se va a reducir la demora en la escalada terapéutica, accediendo a estos tratamientos en fases más tempranas de la enfermedad, lo que implica en muchos casos, mejor control clínico y por tanto beneficio para los pacientes.

Asimismo, propicia la continuidad asistencial y el seguimiento compartido: los médicos de atención primaria participan activamente en la educación sanitaria, seguimiento de la adherencia, resolución de dudas y valoración de posibles problemas relacionados con el cambio de un biológico de referencia por un biosimilar, contribuyendo a una transición segura.

En definitiva, el ahorro derivado de la prescripción de biosimilares se traduce en una utilización más eficiente de los recursos sanitarios, más pacientes tratados, acceso más temprano a terapias biológicas, y una atención más sostenible y centrada en el paciente.

¿Cree que se mantiene una percepción escéptica por parte de algunos profesionales respecto al uso de biosimilares, a pesar de que alcanzan los estándares de seguridad, calidad y eficacia que los fármacos innovadores? ¿Cómo revertir esos prejuicios?
La verdad es que sigue existiendo cierto recelo entre algunos profesionales sanitarios respecto a los biosimilares, aunque cada vez en menor grado. Suele deberse a la propia inercia terapéutica, no a una falta de evidencia.

“Para revertir los prejuicios de los profesionales sobre los biosimilares, es fundamental propiciar su formación continuada”

Está claro que en algunos casos prevalece el mayor conocimiento histórico de los medicamentos biológicos de referencia, así como también ciertas dudas sobre la intercambiabilidad entre estos tratamientos.

Sin embargo, los biosimilares autorizados han demostrado cumplir los mismos estándares de calidad, seguridad y eficacia exigidos por las agencias reguladoras internacionales. Además, la experiencia acumulada durante los 20 años de existencia de estos fármacos en múltiples áreas terapéuticas, ha seguido demostrado que ofrecen resultados clínicos equiparables a los de los biológicos de referencia, reforzando la confianza en estos medicamentos.

Por lo tanto, para revertir los prejuicios de los que hablábamos con anterioridad, es fundamental continuar la formación continuada de profesionales, difundir la evidencia científica disponible y compartir datos de práctica clínica real.

Por otra parte, debemos promover una comunicación clara entre médicos de atención primaria, de atención especializada, farmacéuticos de atención primaria, de hospital y de farmacia comunitaria, así como con los pacientes, de modo que las decisiones terapéuticas se basen en el conocimiento con actitudes consensuadas, y no en percepciones o creencias previas.

La confianza en los biosimilares crece cuando los profesionales conocen en profundidad su proceso de evaluación, observan sus resultados en la práctica clínica y comprueban el impacto positivo que tienen tanto en los pacientes como en la sostenibilidad del sistema sanitario.

Insiste en la formación continuada sobre este tema. ¿Cómo están de formados hoy los médicos de familia respecto al conocimiento y uso sobre biosimilares?
En los últimos años se ha producido un avance significativo en el conocimiento de los biosimilares entre los médicos de familia, impulsado por el apoyo de los farmacéuticos de Atención Primaria, el aumento de su utilización en la práctica clínica y por las iniciativas formativas promovidas por sociedades científicas, administraciones sanitarias y organizaciones profesionales.

“La confianza en los biosimilares crece cuando los profesionales comprueban el impacto positivo que tienen tanto en los pacientes como en la sostenibilidad del sistema sanitario”

No obstante, el grado de conocimiento sigue siendo heterogéneo y existen áreas en las que aún es necesario seguir reforzando la formación. Aunque la mayoría de los profesionales reconoce el valor de los biosimilares y su contribución a la sostenibilidad del sistema sanitario, todavía persisten algunas dudas en determinados ámbitos clínicos, especialmente cuando se trata de explicar cambios terapéuticos a los pacientes o de abordar situaciones concretas relacionadas con el uso de estos medicamentos.

Como hemos comentado con anterioridad, los médicos de atención primaria desempeñan un papel cada vez más relevante en el seguimiento de pacientes tratados con este tipo de medicamentos, por lo que resulta fundamental que comprendan aspectos como su desarrollo, los criterios regulatorios que garantizan su calidad, seguridad y eficacia, así como los conceptos de intercambiabilidad, adherencia y farmacovigilancia.

Considero que la formación continuada sigue siendo una herramienta esencial, ya que no sólo permite actualizar conocimientos científicos, sino también dotar a los profesionales de mayor confianza para responder a las preguntas de los pacientes, participar en la toma de decisiones compartidas y contribuir a un uso adecuado y eficiente de los recursos disponibles. El objetivo no es únicamente conocer qué son los biosimilares, sino integrar plenamente su utilización dentro de una práctica clínica basada en la evidencia.

¿Qué áreas considera prioritarias en la formación que requieren los especialistas en medicina familiar y comunitaria sobre estos medicamentos?
Aunque el conocimiento sobre biosimilares ha aumentado de forma notable en los últimos años, todavía existen áreas formativas que deberían reforzarse entre los especialistas en medicina familiar y comunitaria.

“El objetivo no es únicamente conocer qué son los biosimilares, sino integrar plenamente su utilización dentro de una práctica clínica basada en la evidencia”

Por ejemplo, comprender con claridad el proceso de desarrollo y evaluación regulatoria de estos medicamentos, ya que conocer los exigentes requisitos que deben superar para demostrar su comparabilidad con el biológico de referencia es clave para generar confianza en su uso.

Otra área prioritaria es la intercambiabilidad: debemos disponer de información actualizada sobre la evidencia científica disponible sobre este tema, los resultados observados en práctica clínica y los criterios que respaldan estas decisiones terapéuticas.

Además, hace falta profundizar en aspectos relacionados como farmacovigilancia, trazabilidad y monitorización de resultados en la vida real. La participación de los profesionales en la detección y notificación de posibles incidencias contribuye a mantener los elevados estándares de seguridad que caracterizan a estos medicamentos.

Sin olvidar tampoco fortalecer habilidades de comunicación con los pacientes. En muchas ocasiones, las dudas o reticencias no proceden del ámbito clínico, sino de las reticencias que pueden generarse por un cambio de tratamiento. Disponer de herramientas para explicar de forma clara qué es un biosimilar, cómo se evalúa y qué evidencia respalda su utilización, favorece la confianza y la adherencia terapéutica.

Por último, es necesario incorporar una visión más amplia sobre el impacto que los biosimilares tienen en la sostenibilidad del sistema sanitario. Comprender cómo contribuyen a mejorar el acceso a terapias biológicas y a optimizar los recursos disponibles ayuda a contextualizar su valor dentro de una estrategia global de atención sanitaria eficiente.

¿Por qué recomienda no aceptar la práctica habitual en otros países, que es la sustitución automática del biológico original por un biosimilar en las oficinas de farmacia?
Se trata de preservar un principio fundamental de la práctica clínica, que las decisiones terapéuticas se adopten con la participación del médico responsable del paciente y de forma individualizada.

“Es necesario incorporar una visión más amplia sobre el impacto que los biosimilares tienen en la sostenibilidad del sistema sanitario”

Los medicamentos biológicos son tratamientos complejos que suelen utilizarse en patologías crónicas y en pacientes que requieren un seguimiento estrecho. Por ello, considero que cualquier cambio entre un medicamento biológico de referencia y un biosimilar, debe realizarse dentro de un proceso clínico planificado, conocido por el médico prescriptor y adecuadamente explicado al paciente.

La sustitución automática en la oficina de farmacia puede dificultar esa coordinación asistencial y generar incertidumbre tanto en los profesionales como en los pacientes. Además, una comunicación insuficiente sobre los cambios de tratamiento puede afectar a la confianza del paciente y, en algunos casos, a la adherencia terapéutica.

Esto no significa oponerse al uso de biosimilares, al contrario, su incorporación es una oportunidad para mejorar el acceso a tratamientos biológicos y aumentar la eficiencia del sistema sanitario. Sin embargo, su utilización debe integrarse dentro de un modelo de atención basado en la información, el consenso clínico y la toma de decisiones compartidas.

El objetivo final debe ser garantizar que cualquier cambio terapéutico responda a criterios clínicos y organizativos bien definidos, manteniendo siempre la trazabilidad, la seguridad del paciente y la confianza en el tratamiento prescrito.


Conforme a la política de transparencia de la semFYC, APDay cuenta con el patrocinio no condicionado de: Astellas, Eucerin, Ferrer, Italfarmaco, Lilly, MSD, Nutricia, Organon, Pfizer, Salvat y Zambon.

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