La Procuraduría General del Estado ha instruido a la Policía Nacional a presentar una denuncia penal por delito contra el orden público. Entre las imputadas figura Claudia Cisneros, periodista y activista.
No he revisado el caso de los otros investigados. En el caso de Claudia, no solo no se puede estar de acuerdo con la Procuraduría, sino que se debe estar absolutamente en contra.
Claudia dijo que las calles arderían si se cocinaba un fraude profujimorista. “Sepan bien que, si el fujimorismo está cocinando un intento de fraude, las calles arderán, pues el voto del pueblo se hará respetar, y no el de una mafia y sus aliados”.
¿A quién se le puede ocurrir que hay aquí un delito? Ni siquiera hay el anuncio de una amenaza.
Claudia Cisneros hizo un pronóstico. ¿Acaso no somos todos los ciudadanos libres de hacer proyecciones, cálculos, premoniciones o advertencias?
¿Cómo se puede creer que la opinión es un delito? ¿Cómo se puede creer que una oración condicional equivale a un acto delictivo?
Es increíble que un procurador del Estado no sepa qué es la libertad de expresión. Todos los periodistas deben rechazar de manera rotunda este agravio a la libertad.
Esas acusaciones y amenazas son absurdas y peligrosas. La PNP debe ejercer el derecho a la desobediencia debida. Ningún procurador puede mandar a la Policía a cometer un ilícito.
La disidencia es esencial para la democracia. El fraudismo es una idea. Se puede opinar sobre ella. Lo que no se puede hacer es negar el derecho a opinar o a pronosticar.
El mensaje de la Procuraduría parece ser: “no te metas en estos líos”. Claudia no se lo va a creer, pero otros, menos firmes en sus convicciones, quizá sí. Cuando la amenaza viene del Estado, hay que preocuparse doblemente. Y doblemente denunciar e inadmitir.
Todos los que creemos en la libertad y sus garantías debemos detener este uso de la función pública para atentar contra ella. La libertad de uno es la libertad de todos. Si atacan a uno, nos atacan a todos.
No se trata de esta u otra opinión. No hablamos de una idea política. Nos referimos a la libertad que hace posible la expresión de todas las opiniones y todas las ideas.
Por eso debemos defender a Claudia Cisneros: por su libertad y la de todos los demás.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.












Deja una respuesta