Lluvia de miles de millones, por Alejandra Costa

Si la cifra de S/4.160 millones que el Ejecutivo busca agregar al presupuesto este año ya podía erizar la piel de quienes nos preocupamos por el manejo fiscal, la verdadera dimensión de los recursos adicionales que el gobierno planea inyectar a la pálida economía este año debería producirnos un episodio de hiperventilación.

La lógica sugeriría que un período de vacas gordas como el actual, generado por los altos precios de los metales que exportamos, debería ser aprovechado para guardar recursos para las vacas flacas en el horizonte, como el grave fenómeno de El Niño que se avecina, o para permitir que el próximo gobierno tenga recursos fiscales y, por lo tanto, políticos, para asentarse en el poder.

Por el contrario, el gobierno de José María Balcázar ha decidido sacrificar todas las vacas y hacer un festín en su nombre y el de las autoridades regionales y locales que están a punto de dejar sus puestos, con toda la tentación para la corrupción y el despilfarro que eso representa.

Lo que está planteando el ministro de Economía y Finanzas, Rodolfo Acuña, no tiene nombre. O, más bien, tiene muchos: irresponsabilidad, cortoplacismo, miopía.

Lo que explicó Acuña esta semana a la Comisión de Presupuesto del Congreso es que, además del crédito suplementario por S/4.160 millones, el proyecto de ley que han enviado al Parlamento busca permitir que los gobiernos regionales y locales agreguen a su presupuesto otros S/5.436 millones de recursos adicionales que se están recaudando por canon, sobrecanon y regalías.

En total, entonces, lo que está proponiendo el Ejecutivo es que los recursos presupuestales disponibles para este año aumenten en S/9.536 millones, lo que representa el 3,7% del presupuesto aprobado para este año y un ritmo de avance mayor que el 2,3% que se incrementó el presupuesto entre el 2025 y el 2026.

Con la decisión ahora en manos del Congreso, sería demasiado esperar prudencia de los grupos políticos que están a punto de dejar el Parlamento o que apuntan a ganar puntos en las elecciones regionales y municipales de este año.

Sin embargo, sería ininteligible que Fuerza Popular, virtual ganador de las elecciones, permita que sea Balcázar quien reparta los regalos de Navidad en junio y les deje la difícil tarea de iniciar un gobierno con las arcas vacías y la ingrata labor de reimponer el orden en las cuentas fiscales, es decir, trapear el piso después de que la lluvia de miles de millones de Balcázar haya terminado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *