El Perú no puede esperar por Michela Casassa | Intercorp | Opinión

Hoy escribo como ejecutiva, empresaria y madre de familia. Lo hago con la esperanza de que estas ideas resuenen en los peruanos, incluyendo a quienes están por asumir la conducción del país. Desde los tres puntos de vista llego a una conclusión: el crecimiento económico del Perú es una prioridad. Pero entendiendo que su verdadero propósito es mejorar la vida y el futuro de todos los peruanos. Necesitamos construir un Perú donde nuestros hijos tengan todas las oportunidades para crecer y formar sus propias familias.

El próximo gobierno asumirá el liderazgo del país en un momento decisivo. El Perú tiene desafíos importantes, pero también oportunidades extraordinarias. Tenemos recursos naturales, talento emprendedor y potencial de crecimiento. Sin embargo, para millones de peruanos, los avances económicos de las últimas décadas no se han reflejado en una mejor calidad de vida.

Por eso, la principal prioridad de los próximos años deberá ser cerrar las brechas que todavía separan a millones de peruanos. Agua, electricidad, conectividad, educación y salud. Tenemos que acelerar la ejecución de proyectos de infraestructura. El Perú necesita carreteras, redes de agua y desagüe, proyecto de energía e irrigación, colegios y hospitales. Pero también necesita que su talento se desarrolle para gestionar estos proyectos y para poder operarlos.

Para financiar esta transformación, necesitamos crecer. Y para crecer necesitamos invertir. Necesitamos recuperar la estabilidad, la confianza y fortalecer nuestras instituciones. Las inversiones no llegarán solamente porque tenemos recursos naturales o por nuestro potencial de crecimiento — llegarán si tenemos reglas claras, predictibilidad, capacidad de ejecución y una visión de largo plazo.

El Perú tiene una oportunidad de oro para volver a posicionarse como la estrella de crecimiento en Latinoamérica. Tenemos sectores con claras ventajas competitivas como minería, energía, agroexportación y turismo y brechas importantes por cerrar en infraestructura y servicios. Si se generan las condiciones adecuadas, la inversión será el motor de empleo formal, productividad y bienestar — y con ello, también la forma ya probada de reducir la pobreza.

Sin embargo, existe una preocupación en hogares, emprendedores y empresas de todos los tamaños: la seguridad. No hay desarrollo sostenible cuando las familias viven con miedo o cuando los negocios enfrentan amenazas permanentes. Recuperar la seguridad ciudadana es una prioridad nacional, no solo porque constituye un requisito esencial para la inversión y crecimiento, pero también por su impacto social en la calidad de vida de todos los peruanos.

Finalmente, el desafío más importante será construir consensos. Requerimos colaboración entre el Gobierno nacional y las regiones, entre el sector público y privado, y mayor participación de la ciudadanía. El Perú necesita menos confrontación y más acuerdos alrededor de objetivos comunes.

Nuestro país ha demostrado en el pasado que es posible crecer, avanzar y reducir la pobreza. Hoy necesitamos volver a creer en un sueño. Necesitamos enfocarnos en lo verdaderamente importante: generar crecimiento, cerrar brechas y construir oportunidades y bienestar para todos. Porque el Perú no puede esperar. Y los peruanos tampoco.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *