A fin de completar el embellecimiento de esta plaza, y darlo para el tráfico, la amplitud que requiere por las muchas avenidas que parten de ella, es conveniente suprimirle guardacantones, cadenas, y jardines, para asfaltarla en su totalidad, dejando alrededor del monumento una acera amplia. Esas cadenas eran buenas cuando el monumento estaba en despoblado y podrían dejarse si la plaza tuviera mayor diámetro. Suprimidas, desaparecen los jardines que no son indispensables ni obligatorios. La plaza Dos de Mayo no necesita más adorno que el de su magnífica columna.
1926: Plaza Dos de Mayo












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