El Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), una plataforma de oposición al gobierno de Cuba, ha emprendido una campaña para generar un nuevo marco normativo para acabar con el sistema de partido único por el que se rige la isla
La organización anunció este lunes 25 que tiene como objetivo modificar el artículo 5 de la Constitución del país insular, donde se establece que el Partido Comunista de Cuba (PCC) es la entidad “dirigente superior de la sociedad y el Estado”. El CTDC indicó en un comunicado que este modelo “perpetúa la violencia física y simbólica sobre toda una nación”, agregando que es también causante de las “sucesivas crisis económicas y sociales” que han golpeado al país.
“Una minoría política compuesta por 700 mil militantes de un partido selectivo, que solo representa el 8,75% de los ocho millones de electores que tiene el país y el 5,8% de la Cuba transnacional de más de 12 millones de cubanos, se ha arrogado durante décadas el derecho exclusivo a definir y decidir sobre el presente y el futuro de toda la nación, contradiciendo el artículo 3 de la propia Constitución, que establece que la soberanía reside en el pueblo”, indica el CTDC.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante celebraciones en La Habana, el 16 de abril de 2026. (ADALBERTO ROQUE / AFP)
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Manuel Cuesta Morúa, presidente del colectivo opositor cubano, declaró a Martí Noticias que han convocado a 21 especialistas y juristas para redactar un primer borrador de la reforma constitucional, que deberá ser aprobado en una reunión del consejo.
“Es importante que defendamos y asumamos el pluralismo político. Nuestro dilema es Cuba o la nada, no el partido único o la nada”, dijo Cuesta al medio de la diáspora cubana.
El líder del CTDC añadió que la organización llevará a cabo unas quince asambleas ciudadanas en diversas provincias de Cuba para conocer la opinión de la población y también propuestas provenientes de la ciudadanía para el artículo constitucional que se busca cambiar.
El CTDC nació en junio del 2021 y es una asociación de organizaciones y partidos democráticos que opera dentro y fuera de la isla para establecer un frente común de cara a la transición hacia un sistema democrático. El nacimiento del Consejo para la Transición Democrática en Cuba se produjo en un momento relevante de la historia reciente de Cuba, pues tuvo lugar poco después de que Raúl Castro abandonara la jefatura del PCC.
El colectivo tuvo un papel importante durante las masivas protestas de julio de ese mismo año y durante ese periodo convulso fue detenido su primer presidente, José Daniel Ferrer, quien permanece encarcelado hasta el presente. Desde entonces, Manuel Cuesta asumió el liderazgo del CTDC en Cuba.

Fotografía de archivo de José Daniel Ferrer, uno de los líderes opositores de Cuba. (Foto: EFE/Lenin Nolly)
Ante la dura represión de los movimientos críticos, el consejo decidió dar un cambio de timón en su estrategia, pasando a centrarse en el discurso institucional, las reformas legales y la diplomacia internacional.
En octubre del 2022 el CTDC abordó este frente impulsando a las plataformas Candidatos por el Cambio y Otro 18 en las elecciones locales y de presentación a las Asambleas de Nominación, inspirándose en algunos éxitos registrados en el 2015 con candidatos independientes de barrios de La Habana. Sin embargo, esto encontró la oposición de la Comisión Electoral cubana, que vetó la participación de candidatos de la esfera de influencia de estos colectivos.
Pese a que no se logró participación real en la gestión del Estado, estos incidentes enviaron un importante mensaje al interior de Cuba de que los comicios no tenían una participación libre real, tal como defendía el gobierno.
Fue también en esta época en la que el CTDC denunció que el nuevo Código Penal de Cuba ilegalizaba el financiamiento de la sociedad civil y las entidades periodísticas, a la vez que daba herramientas al régimen para perseguir a quienes cuestionaban al gobierno, incluyendo a las entidades que conformaban el Consejo.
En el frente diplomático también hubo avances al llevar a debate en la Unión Europea el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC) que mantenía el ente multinacional con Cuba. El trato a los críticos del gobierno castrista y los presos políticos fue parte clave de esta agenda.

Durante el último año, el Consejo para la Transición Democrática en Cuba ha buscado abordar el flanco constitucional en medio de una crisis energética agravada en la isla y una nueva crisis migratoria. El último comunicado acerca del proyecto de modificar la Constitución para acabar con el unipartidismo es parte de esta estrategia.
Con los ojos de Donald Trump y Marco Rubio sobre la isla, el CTDC se manifestó en abril demandando tener “una silla propia” para la sociedad civil cubana en medio en medio de las negociaciones entre Washington y La Habana.
“Cuba no es solo su Estado. Cuba es también su ciudadanía, su sociedad civil, sus familias, sus presos políticos, sus comunidades religiosas, sus profesionales, sus reformistas, su sociedad civil y su comunidad prodemocrática, sus emprendedores y su diáspora”, indicó la plataforma en un mensaje.
El actual diálogo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos por ahora no parece tener salidas sencillas, siendo una complicación adicional la desconfianza que hay entre los disidentes cubanos en el exterior y aquellos que viven dentro de la isla. Medios como El País de España, han calificado estas diferencias como “cainismo histórico” para describir el recelo que hay entre estas dos partes de la oposición.

Estudiantes cubanos participan en una protesta por los efectos de los apagones y la falta de conectividad en la educación en la escalinata de Universidad de La Habana. (EFE/ Ernesto Mastrascusa)
En términos generales, al interior de Cuba se considera que la diáspora tiende a posturas maximalistas sin preocuparse por el costo social de la represión del régimen, mientras que los exiliados cuestionan que la estrategia institucional de la oposición dentro del país podría ser limitada.
Con tal recelo de por medio, el CTDC supone una oportunidad de cohesión para unificar a los disidentes cubanos al tratarse de una iniciativa mixta. La dirección del movimiento tiene su núcleo al interior de Cuba, pero desde un primer momento sumó a sus filas a diversas organizaciones de la diáspora.
Más allá de este enfoque de colaboración externa, la plataforma opositora se mantiene firme en su principio fundamental de que la transición debe ser impulsada por ciudadanos que enfrentan a diario la realidad cubana, aunque siempre con el respaldo del activismo procedente del exterior.
Suma de fuerzas
Algunas de las organizaciones que integran el movimiento son Unión Patriótica de Cuba, de donde procede José Ferrer; Arco Progresista y también el Movimiento de Opositores por una Nueva República. Colectivos sindicales y de derechos humanos también son parte del colectivo y entre ellas se encuentra la Red Femenina de Cuba, la Asociación Sindical Independiente de Cuba y el Movimiento San Isidro.
Desde el exilio también participan de esta alianza la Unión Liberal Cubana y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.












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