Pablo Malo Segura (Granada)
El mantenimiento periimplantario se ha convertido en uno de los grandes retos de la odontología actual. Así lo defendió el Dr. Javier Calatrava, especialista en periodoncia e implantes y profesor colaborador de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Michigan, durante la sesión ‘El reto del mantenimiento periimplantario en el paciente periodontal’, celebrada en el Corporate Forum patrocinado por Dentaid en el marco del Congreso Sepa Granada 2026.
Durante la sesión, presentada por Marta Larrea, Calatrava puso cifras a la magnitud del problema. «En España se colocan 2,2 millones de implantes al año, un implante cada 1,4 segundos», señaló. Además, recordó que en la última década se han colocado 17 millones de implantes en el país, lo que obliga a plantearse cuánto van a durar y cómo protegerlos a largo plazo frente a las enfermedades periimplantarias.
El especialista insistió en que la supervivencia de los implantes depende directamente de la prevención y del control de estas patologías. «Cuánto dura un implante depende de lo que consigamos mantenerlo protegido de lo que puede ser su principal enemigo», afirmó en referencia a las enfermedades periimplantarias.
Uno de cada dos pacientes con periodontitis que no acuden de manera frecuente al mantenimiento va a desarrollar enfermedades periimplantarias
En este contexto, recordó que la periimplantitis ha aumentado de forma «exponencial» en los últimos años y que los pacientes con antecedentes de periodontitis representan uno de los grupos de mayor riesgo. Según explicó, distintos estudios muestran que «uno de cada dos pacientes de periodontitis que no acuden de manera frecuente al mantenimiento va a desarrollar enfermedades periimplantarias».
Además, advirtió de que cerca del 20% de los implantes pueden presentar problemas estéticos asociados a recesiones, lo que incrementa el riesgo de complicaciones periimplantarias. A ello se suma un importante problema de infradiagnóstico. «El 90% pensaban que los implantes estaban sanos porque no les dolían», expuso.
Durante la charla, Calatrava explicó que el principal origen de estas enfermedades sigue siendo el biofilm oral. «Sin biofilm oral no hay enfermedades periimplantarias», aseguró, mientras recordó que la superficie de los implantes favorece la adhesión bacteriana y dificulta su eliminación.
Javier Calatrava: «El reto es que de los 2,2 millones de implantes que se ponen en España cada año evitemos que una gran parte acabe desarrollando enfermedades periimplantarias»
Otro de los mensajes clave de la sesión fue la limitada predictibilidad de los tratamientos actuales para la periimplantitis. Javier Calatrava expuso que incluso tras abordajes quirúrgicos complejos los resultados continúan siendo modestos. «En uno de cada dos pacientes que tratamos, no funciona el tratamiento», lamentó.
Ante esta situación, defendió que la prevención debe situarse en el centro de la práctica clínica. «Tenemos que intentar hacer todo lo posible por prevenir las enfermedades periimplantarias», resaltó. En este sentido, diferenció entre prevención primaria, secundaria y terciaria, y subrayó la importancia de intervenir precozmente antes de que el daño periimplantario sea irreversible.
Asimismo, incidió en la necesidad de instaurar protocolos estrictos de mantenimiento y seguimiento, especialmente en pacientes con periodontitis, fumadores o con mala higiene oral. En este sentido, recordó que «la prevención de periimplantitis empieza antes de tratar al paciente», subrayando la importancia de la educación del paciente y del control continuado del biofilm oral para reducir el riesgo de complicaciones futuras.
Javier Calatrava resumió el principal desafío al que se enfrenta actualmente la profesión. «El reto es que de los 2,2 millones de implantes que se ponen en España cada año evitemos que una gran parte acabe desarrollando enfermedades periimplantarias», concluyó.







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