Juan León García (Valencia)
No todos tuvieron el mismo comienzo, pero comparten un mismo servicio: dedican sus vidas a la radiología. Una especialidad que ha cambiado su dinámica de trabajo completamente en apenas unas décadas, cuando comenzó una revolución tecnológica que los ha situado en primera línea del diagnóstico de múltiples patologías. El 80% de todos los que se realizan proviene, precisamente, de los radiólogos.
Y, con todo, cuesta mucho desprenderse de la imagen de estos especialistas como ajenos a la práctica asistencial, al paciente. “Algo que hemos renunciado los radiólogos es a ser médicos. Estoy en contra de eso”, zanja el Dr. Gabriel Fernández Pérez, director médico de radiología en el Grupo Recoletas, que agrega: “Tenemos que hablar con los clínicos, con los especialistas” e incluso que eso quede reflejado en un cambio en el nombre: “Deberíamos hablar de medicina radiológica”.
Siemens Healthineers celebró este miércoles ‘Believe The Unseen’ en el Palau de las Arts de la capital valenciana para ahondar en el mensaje de que radiología es pasado, es presente, pero también es futuro
Porque hoy el profesional se implica directamente en el abordaje y los comités multidisciplinares en los hospitales. Pero hace unos años, recuerda el Dr. Fernando Aparici, del Hospital Universitario y Politécnico La Fe (Valencia), empezaron a aprender “a negociar con todos los servicios” para el tratamiento del ictus. “Pasamos a ser el centro del proceso asistencial. Esto nos obligó a reinventarnos de una forma increíble”, expone ante un auditorio convencido: la mayoría son radiólogos que, estos días, se encuentran en Valencia por el congreso nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), donde se dan cita con otros stakeholders. Entre ellos, la industria.

Siemens Healthineers celebró este miércoles ‘Believe The Unseen’ en el Palau de las Arts de la capital valenciana para ahondar en el mensaje de que radiología es pasado, es presente, pero también es futuro. Y qué mejor manera de plasmarlo que dejar que los facultativos suban al escenario y hablen desde un plano personal.
En el caso del Dr. Aparici, plasmando lo que supuso liderar el abordaje del ictus desde la radiología. “Confiar”, como dice, las decisiones clínicas a un criterio que no se había visto nunca. Desde distintas sensibilidades, como las que tiene la enfermería radiológica. “Lo que para ti era urgente, para ellos no lo era”, admite, hilando esta idea con el mensaje subyacente en la sesión: que se puede, y se debe, creer en lo invisible. Liderar permitió a La Fe pasar de 4 ictus mensuales en 2014 a más de 20 en la actualidad. Y a ser uno de los principales nodos del registro Rossetti (16 centros terciarios de ictus) que lidera el Hospital Clínic de Barcelona.
Radiología y medicina nuclear, cara a cara
A veces lo invisible lo es hasta que, por ejemplo, se administra un contraste y una resonancia magnética muestran la patología. El Dr. Fernández relata el caso de un varón de 44 años al que atendió con sospecha de cáncer de páncreas tras una imagen de TAC. El PET parecía confirmar el diagnóstico. Aun así, su intuición le decía lo contrario. “Había algo que no casaba”, señala. Por lo que decidió subir y ver al paciente, lo que le permitió conocer un dato “que todo el mundo había pasado por alto”: tuvo un accidente de tráfico.
La mirada respecto a la imagen resultante de la resonancia magnética que tenía delante cambió: empezó a ver una rotura del conducto pancreático principal. El Dr. Fernández manda un mensaje a sus colegas. “No todo es tumor. Tenemos que pensar que hay algo más”, aconseja.

Si bien en este caso la imagen radiológica decantó la balanza hacia el correcto diagnóstico clínico, la Dra. Paula Fernández, médico nuclear del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla), contrapone otros casos que desvelan lo invisible gracias a equipos PET. Que ayudó a identificar una “afectación linfática de alto grado metabólico” y el conglomerado adenopático subcarinal que presentaba un paciente con linfoma B difuso de células grandes.
Ambos doctores leyeron distintas imágenes, en ocasiones con discrepancias respecto al diagnóstico, aunque la moraleja final fue unánime. “Al final se trata de ver la medicina en conjunto. No puede avanzar si vamos solos”, concluye la Dra. Fernández.
Dres. Escobar y Luna, el futuro en la pública y la privada
“Somos la vanguardia de la digitalización de la IA en sistemas de salud”, no duda en apuntar el Dr. Antonio Luna, director médico de HT Médica. A su lado, el Dr. Manel Escobar, médico especialista en Radiología y director clínico de Diagnóstico por la Imagen (que aúna radiología y medicina nuclear) en el Hospital Universitario Vall d’Hebron (Barcelona), aterriza esa idea con el proyecto en el que se embarca este centro a través de su unidad de tecnologías 3D, liderada por radiólogos.
Uno de las iniciativas punteras es la integración de gemelos digitales con el fin de trabajar sobre modelos virtuales antes de aplicarlas al paciente. El proceso ha llevado a que, hoy, se integren las imágenes obtenidas en el quirófano y en distintas intervenciones, como laparoscopias o endoscopias, “para que el cirujano tenga su modelo digital en 3D, no solo para planificar sino para operar”.

El camino no para aquí, ya que el Dr. Escobar adelanta una colaboración que mantiene el Vall d’Hebron con el Barcelona Supercomputing Center (BSC) para materializar un modelo mecanístico que permita afinar cuál será la respuesta que puede tener un determinado tratamiento, como en el uso de radiofrecuencia o microondas.
Pero el Dr. Luna tampoco le pierde el foco a la humanización del proceso asistencial para hacer mejores a los radiólogos. En el caso de su empresa, HT Médica, profesionales que “son el centro, quienes lideren el proyecto, lo diseñen y lo transformen”.








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