En el marco del Día1 Summit, Felipe James, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), conversó sobre el impacto de la incertidumbre electoral en las decisiones de inversión, la situación de la manufactura, la alta informalidad laboral y los retos que enfrentará el próximo Gobierno para sostener el crecimiento económico y recuperar la confianza empresarial.
– El BCR reportó una mejora en las expectativas empresariales, pero el país entra a una segunda vuelta marcada nuevamente por alta polarización política. ¿Qué tan difícil es hablar hoy de reactivación en medio de tanta incertidumbre electoral?
Estamos a menos de un mes de la segunda vuelta. Será contienda entre un candidato prosistema y otro antisistema. Eso genera mucha incertidumbre, sobre todo por el resultado que tuvimos en el 2021.
Esa incertidumbre hace que las expectativas caigan, que se frenen proyectos de inversión y que los empresarios estén esperando un poco a ver cómo se define este tema. Eso ocasiona, obviamente, un retraso en todo lo que es el desarrollo de la economía en Perú. Hasta que no se defina muy bien qué va a pasar con las elecciones, todos los proyectos de inversión están detenidos por ahora.
– ¿Existe garantía de que no vuelva a repetirse un escenario como el del 2021?
No hay ninguna garantía. Perú es un país que ahora está partido. Hay un amplio sector de la población peruana que tiene un voto antisistema y eso hay que entenderlo. ¿Por qué sucede eso? Porque hay un gran porcentaje de la población al que no le llegan los beneficios del sistema y por eso votan contra el sistema.
De alguna forma, el próximo Gobierno tiene que lograr que los beneficios de este sistema lleguen, sobre todo, a los pobladores de la sierra sur y la sierra central, que no logran ver en qué se benefician. No les llega infraestructura, carreteras, colegios, hospitales ni seguridad. Ese es un tema que, si no se corrige, hará que cada cinco años tengamos los mismos problemas.
– El INEI muestra algunos indicadores positivos en sectores como comercio y construcción, pero desde la SNI se viene advirtiendo que buena parte de la manufactura no primaria sigue bajo presión por costos logísticos, informalidad y competencia desleal. ¿La recuperación industrial está siendo más lenta de lo que reflejan las cifras generales?
A fines del año pasado todo venía muy bien. Había mucho optimismo, había crecido la inversión privada y también las expectativas. Se notaba cierta recuperación.
Todos esperábamos que las elecciones no generaran ninguna desviación en este crecimiento de expectativas, pero lamentablemente ha sucedido por lo que te acabo de comentar. Sin embargo, si la segunda vuelta fuera ganada por un candidato que mire el desarrollo del Perú como una economía abierta, el país va a dar un salto muy grande y significativo en su economía.
Los términos de intercambio del Perú son los mejores en muchas décadas. Los precios de los minerales, las exportaciones y las cifras macroeconómicas del Perú son de las mejores de la región. Todo eso abona para que la economía reaccione de la mejor manera. Obviamente, con un gobierno antisistema todo eso puede variar.
– El Perú mantiene una informalidad laboral superior al 70%. ¿Qué reforma concreta debería discutir el próximo Congreso para destrabar el empleo?
El tema laboral es clave en el país. Lamentablemente, es muy costoso contratar trabajadores formalmente y también despedirlos.
De alguna forma se tiene que llegar a consensos para volver más competitivo al sector privado vía la contratación formal. Creo que hay que volver más flexible la contratación, respetando los derechos de los trabajadores, pero sin hacer tan difícil despedir a un trabajador.
Actualmente, cuando tú contratas a un trabajador, a veces es como si lo adoptaras porque no lo puedes despedir. Eso genera que las empresas piensen mucho antes de contratar formalmente y se cree más informalidad.
Además, es muy caro tener un trabajador formal por todos los sobrecostos laborales que implica. Tiene que haber una reforma laboral en ese sentido, bajando sobrecostos y haciendo más flexible la contratación.
También hay que crear una reforma tributaria. Hoy existen cuatro sistemas tributarios y habría que unificarlos en uno solo y hacerlo escalonado, porque esos sistemas también generan mucha informalidad.
– Con una segunda vuelta entre dos visiones económicas muy distintas, ¿cómo podría influir cada modelo en el crecimiento y la inversión del país?
Por un lado, hay una candidata prosistema, que ve al Perú integrado en la economía mundial, con una economía abierta y libre mercado.
Por otro lado, hay un candidato con ideologías de países bolivarianos como Venezuela, Cuba o Nicaragua, que han demostrado que lo único que hacen es generar más pobreza.
Son dos visiones que pueden llevar al Perú por rumbos distintos. Podemos dar un gran salto de calidad en la economía peruana o podemos hundirnos nuevamente en crecimientos muy bajos o casi cero, con más corrupción y más pobreza.
Creo que está claro lo que quiere el Perú: seguir creciendo, desarrollándose y siendo un país importante dentro de la región.

Fotos: JOEL ALONZO / @photo.gec
/ JOEL ALONZO
– ¿La preocupación empresarial hoy pasa más por el modelo económico o por el riesgo de una mayor confrontación política?
El riesgo para el empresariado es que un candidato antisistema quiera desconocer la estabilidad jurídica, las concesiones o cambiar el régimen económico de la Constitución, que es lo que nos ha hecho crecer en estos últimos años.
También preocupa que se quiera cambiar la presidencia del Banco Central de Reserva, que nos ha dado una estabilidad macroeconómica reconocida a nivel mundial. Es decir, que se quieran volver a implantar políticas desfasadas y que ya han sido probadas en otros países sin buenos resultados. Ese es el gran riesgo que tenemos.
– Justamente el señor Velarde habló en febrero de la necesidad de construir gobernabilidad y consensos. ¿Predomina más la preocupación, la expectativa? ¿Qué es lo que esperan?
El siguiente Gobierno va a tener una tarea muy difícil porque no tendrá mayoría y va a necesitar consensos en el Congreso para hacer las reformas que el Perú necesita.
Se necesitan reformas electorales para no volver a pasar lo que ha sucedido en esta elección con 36 candidatos. También reformas laborales y reformas de gobernabilidad.
Por ejemplo, los gobiernos regionales no funcionan y es un tema que hay que replantear. Además, la burocracia del aparato estatal ha crecido de una manera desorbitada.
El gasto corriente del Estado es muy grande y eso tiene que cambiar reduciendo ministerios u organismos que muchas veces terminan trabando la inversión. Hay inversiones mineras, de gas o infraestructura que demoran años por trabas burocráticas.
Todo eso el siguiente Gobierno va a tener que cambiarlo, pero necesita consensos, alianzas y una visión de país para que todos avancen en una misma dirección.













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