
La calificadora de riesgo Fitch Ratings estimó que el Perú no cumpliría con alcanzar la meta del límite de déficit fiscal, de 1,8% del producto bruto interno (PBI) este año.
Para la firma esto se debe a que la contención del gasto público está sujeto a las condiciones de incertidumbre electoral, además de que es probable que haya una desaceleración de los ingresos tributarios en un contexto de menor crecimiento.
Pese a ello, Fitch resaltó que el déficit fiscal de Perú, de 1,9% en los últimos doce meses hasta abril de 2026, se ubica por debajo de la mediana de la categoría ‘BBB’, que es de 3,1%.
Como se recuerda, Perú tiene una calificación crediticia por parte de Fitch Ratings.
La calificadora también señaló que el crecimiento económico se ha mostrado resiliente. Proyectó una moderación desacelerada, estimando hacia el cierre del año que la economía peruana crecería alrededor de 2,8%.
Esto refleja la incertidumbre asociada al proceso electoral y al impacto global del petróleo por el conflicto bélico en Medio Oriente.
“La condición de Perú como importador neto de petróleo implica que precios más altos constituyen una fuente de presiones fiscales e inflacionarias que podrían conducir a un endurecimiento de la política monetaria. Sin embargo, condiciones financieras acomodaticias, elevados precios del cobre que sostienen un superávit en cuenta corriente y un alto nivel de reservas internacionales respaldan el perfil crediticio del país”, sostuvo Fitch.
Por otro lado, Fitch señaló que la incertidumbre política continuará a un alto nivel en el país al menos hasta la segunda vuelta presidencial. De acuerdo a la calificadora de riesgo, el siguiente gobierno deberá de enfrentar desafíos estructurales de gobernabilidad.
Apuntó que los niveles de inestabilidad política se pueden reducir ante la presencia de una segunda cámara legislativa, como lo es la Cámara de Senadores.
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Fitch señaló que los candidatos presidenciales, Keiko Fujimori de Fuerza Popular y Roberto Sánchez de Juntos por el Perú, tienen agendas diferentes y una intención de voto en empate.
Es así que Fitch mencionó que Fujimori, en su cuarta vez en segunda vuelta, hace énfasis en restablecer el orden público, así como el combate del crimen y la corrupción, y también es percibida como favorable a una política macroeconómica estable.
En cambio, señaló, que las propuestas de Sánchez contemplan una reforma constitucional a través de una Asamblea Constituyente, la ampliación del rol del Estado, la aplicación de un modelo económico intervencionista, reformas agrarias, entre otras iniciativas.
“El resultado de la segunda vuelta tendrá, por lo tanto, implicaciones significativas para la orientación de la política macroeconómica del país”, señaló la agencia calificadora.
Otro punto que señala Fitch es la presencia de un Congreso que estará fragmentado nuevamente, con una Cámara de Diputados dividida entre partidos de izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha. Esto genera incertidumbre en la capacidad del futuro gobierno para impulsar reformas estructurales y asegurar el avance en grandes proyectos mineros y de infraestructura.
Es así que la firma consideró que será clave la capacidad del nuevo gobierno para articular acuerdos con la bancada de Partido del Buen Gobierno, a fin de construir una mayoría necesaria para aprobar las legislaciones.
“Si bien los persistentes choques entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo han obstaculizado la gobernabilidad, la fragmentación del Congreso podría actuar como contrapeso frente a cambios de política más radicales. Además, el nuevo Senado tiene la facultad de vetar tanto reformas constitucionales como procesos de destitución presidencial”, sostuvo Fitch.












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