¿Prepara Trump un bombardeo a México?, por Andrés Oppenheimer

El presidente Donald Trump está aumentando la presión sobre México en varios frentes, lo que ha disparado las especulaciones sobre un posible ataque contra los cárteles de la droga en territorio mexicano antes de las elecciones de mitad del mandato de noviembre en EE.UU. No es chiste: cada vez escucho a más fuentes bien conectadas en Washington decir que, si Trump sigue cayendo en las encuestas y se prolonga su guerra contra Irán, ordenaría un ataque a México. Lo haría con el doble objetivo de aglutinar a su base ultranacionalista y desviar la atención del conflicto en Medio Oriente, señalan.

El dato clave es que la nueva Estrategia Nacional Antiterrorista dada a conocer por la Casa Blanca el 6 de mayo marca un giro radical en la política de Washington de las últimas dos décadas. Según la nueva estrategia, los terroristas extranjeros más peligrosos para Trump ya no son los seguidores de Osama Bin Laden ni otros militantes islamistas, sino los cárteles de la droga en México. En el documento de 16 páginas, la Casa Blanca afirma que “la amenaza terrorista ha cambiado”. Según el texto, las tres principales amenazas ahora son, en este orden, el narcoterrorismo, el terrorismo islámico y los grupos de extrema izquierda y anarquistas.

La estrategia señala explícitamente que EE.UU. atacará a los cárteles de la droga con o sin el consentimiento de México, Colombia y otros países de la región. “Lo haremos en conjunto con los gobiernos locales cuando estén dispuestos y sean capaces de trabajar con nosotros. Si no pueden o no quieren, tomaremos todas las medidas necesarias para proteger nuestro país, especialmente si el gobierno en cuestión es cómplice de los cárteles”, señala el documento. Como si no hubiera quedado suficientemente claro, el propio Trump dijo el 7 de mayo, refiriéndose al Gobierno de México, que “si ellos no hacen su trabajo contra los cárteles, lo haremos nosotros”.

Poco antes, el 29 de abril, el Departamento de Justicia anunció una acusación formal contra el entonces gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Estas medidas llegan a pocas semanas de la fecha límite del 1.º de julio para la revisión del tratado de libre comercio entre EE.UU., México y Canadá. No es ningún secreto que Trump está condicionando la renegociación del acuerdo a la cooperación con la lucha contra los cárteles.

Una incursión armada en México podría desatar un conflicto comercial que haría aumentar los precios de automóviles, artículos electrónicos y la comida en EE.UU. En un contexto de creciente malestar interno por los altos precios de la gasolina, Trump difícilmente puede permitirse más aumentos de precios.

Sin embargo, cada vez más analistas creen que el presidente buscará motivar a su base ultranacionalista para que salga a votar en las elecciones legislativas de mitad del mandato en noviembre. “El presidente Trump no va a parar hasta que no sienta que el gobierno de Claudia Sheinbaum no solo vaya contra los capos del crimen organizado, sino contra los políticos mexicanos” que han sido cooptados por ellos, me dijo Lila Abed, del centro de estudios Diálogo Interamericano en Washington.

En otras palabras, no se puede descartar que Trump, temiendo que sus votantes se queden en sus casas y no salgan a votar en noviembre, autorice un bombardeo desde el aire contra los cárteles en territorio mexicano y trate de venderlo como una gran victoria en la lucha contra las drogas.

–Glosado y editado–

© El Nuevo Herald. Distribuido por Tribune Content Agency, LLC

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