El ejército de genios y magnates que blindó a Trump en China (y cómo su presencia marcó el foco de la cumbre)

Una prueba del tono económico que tuvo la agenda es la postal que se tomó el jueves 14 en el Gran Salón del Pueblo, corazón del poder político en China y donde se celebraron las reuniones entre ambas delegaciones. Ahí, más de una docena de directores ejecutivos de distintos rubros –muchos de ellos persiguen un mayor acceso al mercado chino– posaron junto a los funcionarios estadounidenses.

Brian Sikes, del gigante agrícola Cargill; Kelly Ortberg, de la empresa líder en el sector aeroespacial Boeing; y David Solomon, de la multinacional financiera Goldman Sachs, estuvieron entre los presentes, aunque la atención mayor se centró en los tres titanes de la industria tecnológica: Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Jensen Huang (Nvidia).

Si bien es común que los presidentes lleven a empresarios a reuniones de este tipo, la escala de los magnates que fueron con Trump es considerable, señala a El Comercio Carlos Aquino, director del Centro de Estudios Asiáticos de la UNMSM. “La competencia de estos tiempos no es militar, sino económica. Trump ha llevado a los empresarios más grandes de Estados Unidos y eso es una demostración de fuerza”, considera.

El propio Trump afirmó que decidió contar solo con los máximos responsables de las compañías invitadas como muestra del “respeto” de las empresas estadounidenses hacia China. Xi tendrá la oportunidad de hacer lo propio cuando visite la Casa Blanca en setiembre.

Los presidentes Xi y Trump se encuentran en el patio de un complejo templario, detrás de una gran exhibición, con Xi levantando la mano para mostrarle algo a Trump.

Los presidentes Xi y Trump se encuentran en el patio de un complejo templario, detrás de una gran exhibición, con Xi levantando la mano para mostrarle algo a Trump.

Juego de intereses

Pese a la innegable intención de Trump de presionar a China para lograr una mayor apertura a las empresas estadounidenses, los dos días de cumbre en Beijing acabaron sin grandes anuncios de inversiones multimillonarias y sin cambios en la guerra comercial, mientras crecen las interrogantes sobre si se ampliará la tregua arancelaria vigente entre ambas potencias desde octubre del año pasado.

PRESENTES EN BEIJING

Titanes empresariales de bandera estadounidense

-David Solomon (Goldman Sachs)

-Sanjay Mehrotra (Micron)

-Brian Sikes (Cargill)

-Michael Miebach (Mastercard)

-Jacob Thaysen (Illumina)

-Kelly Ortberg (Boeing)

-Larry Culp (GE Aerospace)

-Jane Fraser (Citi)

-Cristiano Amon (Qualcomm)

-Ryan McInerney (Visa)

-Tim Cook (Apple)

-Elon Musk (Tesla/SpaceX)

-Stephen A. Schwarzman (Blackstone)

-Jensen Huang (Nvidia)

Leolino Dourado, investigador del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico de la Universidad del Pacífico, señala que las posibilidades de lograr acuerdos concretos eran pocas. Sin embargo, considera que los empresarios son quienes operacionalizan las relaciones comerciales entre Washington y Beijing, por lo que su presencia en la cita “es una señal de que ambos lados realmente quieren ampliar las relaciones comerciales o económicas entre los dos países”.

Pero en este cortejo, la presión es mayor para Trump. No se trata solo de que China sea ahora una potencia que hable de igual a igual con EE.UU. El republicano tiene sus propios retos a nivel interno y poco margen de tiempo para resolverlos.

Miembros de la delegación estadounidense y directores ejecutivos de diversos sectores se reúnen antes de la ceremonia de bienvenida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, frente al Gran Salón del Pueblo el 14 de mayo en Beijing, China. (Foto: Getty Images)

Miembros de la delegación estadounidense y directores ejecutivos de diversos sectores se reúnen antes de la ceremonia de bienvenida al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, frente al Gran Salón del Pueblo el 14 de mayo en Beijing, China. (Foto: Getty Images)

/ VCG

Trump necesita resultados, tiene elecciones de medio término en noviembre, su popularidad está a la baja, la inflación es alta. Quiere decirle a la gente que el país está vendiendo 100 millones de toneladas de trigo a China para que los agricultores lo apoyen, quiere decirle a la ciudadanía que miles de empleos en Estados Unidos se van a mantener”, apunta Aquino.

Si bien Washington tiene varias cartas atractivas, el especialista cree que China no va a aceptar todas las ofertas estadounidenses, pues hoy se puede dar el lujo de escoger. “Y también está el hecho de que Beijing tiene como objetivo la autonomía tecnológica. No quiere depender de alguien más, entonces en realidad las empresas de Estados Unidos van a tener que manejarse con mucho cuidado”, explica.

EN CIFRAS

  • 200 aviones comprará China a Boeing, anunciaron Trump y la compañía. La cifra es inferior a los 500 mencionados inicialmente ante la prensa. 
  • 10.000 millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses espera Washington que China acepte comprar.

La mira en la tecnología

La presencia de los directores ejecutivos de los gigantes tecnológicos refleja la importancia del sector en momentos en que ambas potencias compiten por dominar el mercado de la inteligencia artificial (IA).

EL RETORNO DE MUSK

Musk lideró un Departamento de Eficiencia en el gobierno de Trump, pero dejó el cargo en mayo del 2025, tras discrepancias con el presidente y llegó a insinuar que Trump estaba ligado al Caso Epstein.

Un punto espinoso que quedó sin resolver es el de las restricciones a la exportación de chips avanzados para el desarrollo de IA para las empresas tecnológicas chinas, una medida que impuso Trump para proteger la seguridad nacional.

El empresario que más ha presionado para cambiar esa situación es Jensen Huang, de Nvidia, cuya empresa es la líder en el rubro y quien lleva más de un año abogando ante funcionarios en ambos países para poder vender sus chips de IA a China.

La cumbre también fue una oportunidad clave para Musk. China es el mayor mercado para Tesla fuera de EE.UU., pero la compañía de autos eléctricos enfrenta una dura competencia de las marcas chinas.

“Para la población china, ver a Musk sentado en la mesa de esta cumbre puede traducirse en un mayor acercamiento a Tesla. También estamos frente a una estrategia de márketing de la marca”, concluye Dourado.

Además…

Trump presidente se jacta de acuerdos

El presidente estadounidense Donald Trump cerró su visita a Beijing –en la que pasó de puntillas por el contencioso de Taiwán–, asegurando haber alcanzado «acuerdos comerciales fantásticos» y logrado resolver «muchos problemas».

El líder republicano afirmó que Xi ha accedido a ayudar a abrir el estrecho de Ormuz y a comprar aviones Boeing y soja estadounidense. Sin embargo, no se han dado anuncios oficiales luego de la cumbre.

«Cerramos unos acuerdos comerciales fantásticos, excelentes para ambos países», celebró Trump, mientras Xi lo acompañaba por los jardines de Zhongnanhai, el complejo central del gobierno chino junto a la Ciudad Prohibida, en Beijing. «Hemos resuelto muchos problemas que otras personas no hubieran podido», añadió.

Por su parte, Xi aseguró que fue una «visita histórica» y que, a día de hoy, ambas partes han establecido «una nueva relación bilateral, que es una relación de estabilidad estratégica constructiva».

Durante la jornada, Trump también dijo estar sopesando la posibilidad de levantar las sanciones a empresas chinas que compran petróleo iraní y enfatizó que no le pidió «ningún favor» a Xi sobre el estrecho de Ormuz.

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