
La inflación de Estados Unidos subió en abril a su nivel más alto en tres años, en línea con las expectativas del mercado, por las consecuencias de la guerra en Medio Oriente sobre la economía más grande del mundo.
El índice de precios al consumidor se ubicó en 3,8% a doce meses, indicó la oficina de estadísticas, la escalada más pronunciada desde mayo de 2023. El índice de precios al consumo (IPC) interanual había sido de 3,3% en marzo y 2,4% en febrero.
La guerra en Medio Oriente, que comenzó el 28 de febrero por los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, parece estar en un punto muerto y los precios del petróleo se mantienen ligeramente por encima de 100 dólares el barril, principalmente por el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
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En circunstancias normales, antes del conflicto, aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural mundial cruzaba esa vía marítima.
La gasolina tiene un gran peso en este récord en tres años, pero las subidas de precios han sido generalizadas, desde los productos de la canasta del supermercado hasta los alquileres.
Un galón (casi 3,8 litros) de gasolina normal cuesta una media de 4,50 dólares en Estados Unidos, frente a los aproximadamente 3 dólares justo antes de la guerra, según el último informe de la Asociación Americana del Automóvil (AAA).
Según los datos, los precios de los alimentos subieron un 3,2% en abril con respecto al año pasado, su mayor subida desde 2023. La índice de precios al consumo subyacente, que excluye los precios volátiles como los alimentos y la energía, también subió, hasta el 2,8% en abril, frente al 2,6% de marzo.
Los consumidores estadounidenses se han visto afectados por años de inflación superior al rango meta del 2% marcado por la Reserva Federal (Fed), cuyos responsables siguen luchando para frenar la subida de precios y afectar lo mínimo posible el crecimiento económico después del desajuste que supuso la pandemia de covid-19.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho de la reducción de la inflación uno de los objetivos de su segundo mandato. El alto ritmo de aumento de los precios, y más en una economía sostenida por el consumo privado, será un tema clave en las elecciones legislativas de mitad de mandato, que se celebran el 3 noviembre.
“Los consumidores no solo se enfrentan a un fuerte impacto en el precio de la gasolina, sino también en sus facturas de servicios públicos, ya que los precios de la electricidad subieron considerablemente el mes pasado”, afirmó.
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Los dirigentes de la Fed ya han señalado la posibilidad de subir de nuevo los tipos de interés para hacer frente al aumento de los precios, una medida criticada por Trump, abierto partidario de la reducción de tasas para permitir mayor crecimiento económico.
“Dado que la inflación va por mal camino y el mercado laboral se mantiene firme, es muy poco probable que la Fed pueda bajar los tipos de interés en un futuro próximo”, afirmó Chris Zaccarelli, de Northlight Asset Management.
Mauricio Guzmán, Head de Estrategia de Inversión de SURA Investments, explicó que el incremento mensual se dio principalmente por el componente de energía, que subió 3,8% en abril y explicó más del 40% del aumento total del índice. A esto se sumó la persistencia en vivienda, cuyo índice avanzó 0,6% en el mes, y el alza de 0,5% en alimentos. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0,4% mensual, mientras que en doce meses pasó de 2,6% a 2,8%, reflejando que las presiones inflacionarias aún no muestran una convergencia clara hacia la meta de la Reserva Federal.
La bolsa estadounidense retrocede desde máximos recientes, con caídas en S&P 500, Dow Jones y Nasdaq. En renta fija, la tasa del Treasury a 10 años se mantuvo sobre 4,4%, mientras que el dólar se fortaleció, con el DXY superando los 98 puntos, ante una inflación más persistente y menores expectativas de recortes de la Fed.
Guzmán sostuvo que el reporte de inflación de abril refuerza la visión de que la Reserva Federal mantendría una postura cautelosa en los próximos meses. “Si bien el dato mensual estuvo en línea con las expectativas, la aceleración anual de la inflación total y subyacente sugiere que las presiones de precios continúan presentes, especialmente en energía, vivienda y algunos servicios, reduciendo la probabilidad de que la Fed retome recortes en la tasa de política monetaria en el corto plazo”, sostuvo.
Bajo este panorama, y considerando que la economía estadounidense sigue mostrando señales de resiliencia, anticipó que la Fed priorizará confirmar una trayectoria más clara de desaceleración inflacionaria antes de flexibilizar su política monetaria. “En este contexto, mantenemos una postura neutral en duración y preferimos crédito corporativo frente a bonos del Tesoro estadounidense, favoreciendo los instrumentos con mayor devengo. Dentro de la renta variable, continuamos viendo a Asia ex Japón y Estados Unidos como nuestras bolsas de mayor convicción, en detrimento de Europa, donde el conjunto de variables clave apunta a debilidad”, finalizó el Head de Estrategia de Inversión de SURA Investments.













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