Sir David Attenborough: la voz inspiradora de la naturaleza | Divulgación científica

La voz bíblica resuena en la pantalla, mientras el coro de imágenes nos muestra la belleza, la magnitud, pero también la enorme fragilidad del mundo en que vivimos: la vista del planeta azul, la profundidad de los océanos surcados por brillantes cardúmenes, las selvas enmarañadas, o esos desiertos donde la vida apenas parece imponerse. Ese personaje que durante siete décadas nos ha hecho viajar vívidamente por todo el planeta, a través de decenas de documentales, se llama David Attenborough, un naturalista inglés que este 8 de mayo cumplirá 100 años de vida. Un tiempo suficiente para haber visto las transformaciones por los que han pasado los ecosistemas terrestres amenazados ahora por la crisis global del cambio climático.

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“He podido tomar personalmente el pulso del universo viviente, he contemplado su enorme variedad y sus maravillas, y he sido testigo de sus mayores espectáculos y de sus más apasionantes dramas”, escribió el propio Attenborough, cuando a los 94 años escribió “Una vida en nuestro planeta”, su testimonio de parte, en el que expresaba su temor por un futuro incierto, pero también su esperanza de que finalmente podamos aprovechar la última oportunidad que nos queda para, según sus propias palabras, “restaurar el maravilloso mundo que heredamos”.

Attenborough nació en Londres, pero pasó su infancia en Leicester, en el centro de Inglaterra, donde su padre era director en la universidad local. Según cuenta en aquel libro, de niño solía internarse por la campiña en largos paseos en bicicleta, en los que se dedicaba a explorar la naturaleza existente a su alrededor.

En 1980, el naturalista muestra una llama a un estudiante, en una de sus charlas en el Zoológico de Londres.

/ Hulton Deutsch

Todo despertaba su curiosidad: desde una piedra, a la que solía dar vuelta para ver los insectos que vivían debajo de ella, hasta esos pequeños fósiles de conchas de amonites depositados entre las laderas, que él abría con cuidado para descubrir el tesoro oculto hace cientos de millones de años. Poco a poco, se dio cuenta de que no le interesaba tanto conocer las aventuras de los seres humanos, sino los principios que regían el mundo natural. Leyes que parecían estar escritas sobre el follaje de las plantas o los hábitos de los animales por más diminutos que fueran.

Estas travesías infantiles definieron su vocación. Cuando terminó el colegio no dudó en ingresar en el Clare College, de la Universidad de Cambridge, donde obtuvo el grado en Ciencias Naturales. Tras la Segunda Guerra Mundial, intentó a trabajar en la radio, pero no tuvo éxito. Entonces, se presentó en los sets televisivos de la BBC. Era inicios de los años cincuenta.

Su labor como productor y presentador de documentales se inició con Zoo Quest, en 1954. Los episodios consistían en filmar la búsqueda de animales en su entorno natural. Contra la opinión de los directores de la BBC, Attenborough aligeró los pesados equipos de filmación y se lanzó a la aventura. Partió a Guyana, convivió con los indígenas akawayos y se trepó a los árboles para ‘capturar’ a un perezoso o ver a un hoacin, un ave extraña de plumaje y cresta multicolor; luego, llegó a Indonesia en busca de un dragón de Komodo y a las selvas del Paraguay para rastrear a un armadillo gigante. La serie fue un éxito y la carrera de Attenborough solo había comenzado.

David Attenborough, la voz inspiradora de la naturaleza.

/ Danny Martindale

Entre las décadas de 1970 y 1990 se consagraría con sus series sobre la vida en el planeta, con episodios tan recordados como aquel encuentro con gorilas en África central, donde demostró al mundo que esta especie podía ser también inteligente y tierna. “Por primera vez, podías pensar que ‘rodaré una secuencia en Australia o en el norte de Canadá’ y sabías que podrías hacerlo. El hecho de que nos moviéramos desde el desierto del Sahara hasta el arrecife de coral de Australia, causó gran sensación en el público. Creó la impresión de que, por primera vez, podías ver la Tierra como un globo, como un mundo”, contó el propio conservacionista inglés en entrevista con el catedrático e investigador español Bienvenido León.

La devoción con la que Attenborough ha defendido la vida natural en el planeta ha inspirado a generaciones de científicos. Una de estas personas motivadas por sus documentales es la bióloga y conservacionista peruana Fanny Cornejo: “Como muchos —dice— crecí con la voz de David Attenborough, y en ese sentido siempre hubo esa relación inspiradora”.

Una de las cosas que más la sorprenden del naturalista inglés es cómo a lo largo de su centenaria vida ha sabido adaptar su discurso a las exigencias de los tiempos: “De esa mirada preconservacionista sobre la naturaleza, un poco más romántica, pasó a preocuparse más por el aspecto científico, y de ahí se convirtió en un activista al reconocer el impacto del ser humano en la naturaleza. Yo siento que en su trayectoria él ha hecho ese viaje que la sociedad actual ha emprendido respecto al mundo natural”, dice Cornejo, quien es fundadora de la Asociación Civil Yunkawasi dedicada a defender especies en peligro de extinción, como el mono choro de cola amarilla.

Ella destaca, por eso, cómo el mensaje de Attenborough ha podido “navegar en esa fina línea de contar historias inspiradoras, sin perder su capacidad de provocar reacción en la gente sobre situaciones tan dramáticas como la crisis de los ecosistemas debido al cambio climático”.

En los últimos tiempos, el legendario naturalista —ganador del Premio Príncipe de Asturias en 2009— ha sabido dar el salto al streaming con producciones para Netflix tan evocadoras como “Nuestro planeta” (2019) o su testimonio personal “David Attenborough: una vida en nuestro planeta” (2020) o “La vida a color” (2021). Sus palabras siguen resonando entre nosotros. En la COP26 se paró frente a los líderes del mundo y pidió una nueva revolución industrial impulsada por millones de innovaciones sostenibles. “Si por separado —dijo— somos una fuerza lo suficientemente poderosa para desestabilizar nuestro planeta, seguramente trabajando juntos seremos lo suficientemente poderosos para salvarlo”.

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Con motivo de los 100 años de David Attenborough, la BBC anuncia una semana de programación especial con los momentos más memorables de sus documentales (Making Life on Earth: Attenborough’s Greatest Adventure) y conciertos en el Royal Albert Hall de Londres con la música de sus emblemáticas series.

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