La conmemoración del Día del Trabajo cada 1 de mayo debería ser una oportunidad para celebrar los logros más importantes en el mercado laboral durante el año que pasó. ¿Es este el caso en nuestro querido país, afectado por todo tipo de crisis?
Revisemos algunas estadísticas claves del último año y con una perspectiva de seis y siete años atrás, considerando que los drásticos efectos sobre la economía y el empleo comenzaron en aquel nefasto marzo del 2020.
La tasa de desempleo se mantiene actualmente por encima del 6% (de hecho, subió ligeramente del 6,6% al 6,8% entre el primer trimestre del 2025 y el mismo período del 2026). Antes de la pandemia, se situaba en promedio alrededor del 6,6% de la fuerza laboral.
En un contexto de alta informalidad y autoempleo, como el peruano, resulta más relevante revisar otras estadísticas, como el subempleo. Este ha disminuido ligeramente del 33,6% al 32,4% en el último año y, tras seis largos años de lenta trayectoria descendente, finalmente se ubica por debajo del nivel prepandemia del 33,4%. En consecuencia, el empleo adecuado ha aumentado un punto porcentual, del 59,8% al 60,8%, superando por fin su nivel prepandemia del 60%.
En resumen, nos ha tomado más de un quinquenio regresar a los niveles de empleo que ya alcanzamos en el 2019. En una lectura más positiva, esto constituye un logro en un país como el Perú, que enfrenta crisis políticas, económicas, sanitarias, climáticas, sociales y de inseguridad de manera recurrente.
Sin embargo, existen otros datos más alentadores que permiten una visión más balanceada. De acuerdo con la Sunat, el número total de puestos de trabajo formales en el sector privado se situó en 4,5 millones en febrero del 2026. Esto representa un aumento del 5,8% respecto al año anterior y del 20% en comparación con hace seis años. Se observa un crecimiento importante del empleo formal privado, que debe haber contribuido a reducir en algunos puntos la elevada informalidad. Las remuneraciones de estos puestos formales promedian los S/3.375 mensuales y han mantenido su poder adquisitivo real en los últimos seis años.
Para celebrar resultados más relevantes cada 1 de mayo, es necesario generar mayores volúmenes de empleo de calidad. Para ello, la inversión privada debería estar en auge, la legislación laboral tendría que ser promotora y la economía debería crecer por encima del 6% anual, tal como ocurrió en algunos quinquenios anteriores. Propuestas de política sensatas para alcanzar este escenario –como Agenda2026.up.edu.pe– existen. Lo crucial es que nuestro próximo voto se oriente hacia la opción que nos devuelva al camino de más y mejores empleos para todos los peruanos.












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