El domingo 12 de abril cerca de 21 millones de peruanos y peruanas participaron del acto electoral: 17 millones eligieron a sus candidatos y 3.7 millones eligieron el voto blanco o nulo como opción. Este acto electoral en sí mismo tuvo un gran valor.
A pesar de los inaceptables errores de la ONPE, denunciados y en investigación, que obstruyeron el derecho al voto de decenas de miles de ciudadanos, principalmente en Lima Metropolitana, los grandes números reflejan la firme voluntad de los votantes por ejercer su derecho: el 85% de los 2 millones de nuevos electores hábiles (jóvenes que eligen autoridades por primera vez) acudió a votar; el 76% del total de 27.3 millones de electores hábiles decidió su voto; y hubieron 190,000 votos blancos y nulos menos que en las elecciones de 2021. En los últimos 5 años hemos tenido 4 gobernantes y quizá en breve sean más, lo que resalta el valor excepcional de estas elecciones y la notable respuesta ciudadana en búsqueda de una salida democrática.
Pero no solo hablamos de números sino también de cualidades: cerca ya al 95% del conteo oficial de votos tenemos 7 partidos con presencia en el nuevo Congreso y 28 partidos en contienda que no pasaron la prueba ácida de la valla electoral; los peruanos y peruanas con su voto soberano y diverso vuelven a manifestar un mapa político tenazmente fracturado de norte a sur cuya esmerada atención debería ser la tarea central de las nuevas autoridades; el voto preferencial ha sido ampliamente utilizado y claramente selectivo para senadores regionales y para diputados revelando al Partido del Buen Gobierno como una nueva fuerza política. Es evidente que los electores se la tomaron en serio acotando y perfilando un voto selectivo por partidos y por candidatos de su preferencia. La enorme cédula de votación no impidió un voto meditado.
En estas complejas circunstancias el elogio al elector es un deber moral.
Pero aún tenemos que resolver el desafío, no menor, de la segunda vuelta electoral entre quienes corresponda. Habrá que escuchar atentamente a los candidatos en los próximos debates electorales, exigir precisiones y detalles, indagar por lo que tienen en mente y cuántas de esas ideas le convienen al país. Ahora la mirada del elector debe elevarse sobre el horizonte para vislumbrar el futuro. Aquí cuentan y mucho los equipos técnicos que se propongan para administrar los distintos sectores del gobierno y las instituciones tutelares. Es evidente que la gestión del Banco Central de Reserva acapara atención y preocupación pero también debería prestarse máxima atención a la gestión del Ministerio de Economía y Finanzas y del Ministerio de Energía y Minas, el poderoso trípode del actual y pujante modelo económico, liderado por la inversión privada y por el gasto público que ya supera $73,000 millones este año (21% del PBI).
La mayor parte del electorado espera propuestas claras y firmes, de los dos candidatos finalistas, en temas muy sensibles y directamente conectados al bienestar de sus familias y al logro de sus intereses: dónde estarán y cuáles serán las principales oportunidades económicas y laborales para el emprendedor y para el trabajador; cómo vamos a mejorar la calidad de la educación pública considerando las particularidades regionales (idiomas, ecologías, historias, usos y costumbres); cuál es el plan para llevar servicios de salud pública con personal calificado, equipos, medicinas y medios de transporte a los distintos territorios y localidades del país; cómo se va a desarrollar la imprescindible conectividad geográfica (carreteras y puentes, puertos marítimos y fluviales, ferrocarriles, aeropuertos e internet de banda ancha); cómo se va a abordar el combate contra la delincuencia y las organizaciones criminales y de qué manera se piensa articular con el Ministerio Público y con el Poder Judicial; estas son algunas preguntas ineludibles para ambos candidatos. Esperamos respuestas concretas.
El domingo 7 de junio, en principio, nos volveremos a encontrar en las urnas para elegir un nuevo gobierno con garantías de continuidad y de éxito. Ahora votaremos por planes de gobierno muy concretos y por compromisos muy firmes. Nuevamente el elector merecerá su elogio!
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.











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