En momentos en que el país atraviesa una grave crisis de confianza institucional y de incertidumbre por los resultados de la primera vuelta electoral, el presidente José María Balcázar ha contribuido a agravar el clima de zozobra. Dos ministros de Estado, Carlos Francisco Díaz Dañino (Defensa) y Hugo de Zela (Relaciones Exteriores), presentaron sus renuncias ayer. No son los primeros cambios en el Gabinete en el poco tiempo que Balcázar lleva al frente del Ejecutivo, pero sí los más graves, por las circunstancias en que se producen y por lo que los renunciantes señalan en las cartas con las que comunicaron su decisión.
El contexto, como es sabido, es el de la marcha atrás en la compra de los aviones F-16 a Estados Unidos, con el argumento de que debería ser la administración que se instale el próximo 28 de julio la que decida si se procede o no con la adquisición. En entrevistas concedidas a la prensa, Balcázar especuló además sobre la conveniencia de renegociar los acuerdos de compra y, en contra de lo que diversos trascendidos sostenían, negó que hubiera problemas en el interior del Gabinete por este tema. “Los ministros son asesores del presidente y si el presidente toma la decisión, los ministros tienen que respaldarlo”, aseveró con suficiencia.
Lo ocurrido ayer, sin embargo, lo ha dejado en una posición muy incómoda frente a la opinión pública. El ahora excanciller declaró que Balcázar le había mentido al país. “Este contrato [de compra de aviones] se firmó el lunes y después de eso ha estado, incluso anoche, diciendo que estos contratos no se han firmado. Esa es una mentira flagrante”, afirmó en RPP.
Balcázar intentó aclarar las cosas en un mensaje a la nación en el que prácticamente no dijo nada. La PCM trató de hacer lo propio con un enredado pronunciamiento. De forma insólita, fue el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, quien anunció que ayer se estaría efectuando el pago comprometido para la adquisición de los aviones, hecho que finalmente se concretó en el transcurso del día.
Si el proceso ya contaba con el visto bueno de todas las instancias correspondientes, cumplía los requisitos técnicos y existía un acuerdo previo, solo quedaba firmar el contrato y honrar el compromiso. Haber intentado postergarlo ha puesto en duda la credibilidad del Estado Peruano. En momentos en que más se requiere calma, la actitud de Balcázar ha provocado que algunas fuerzas políticas y voces en redes sociales empiecen a anunciar mociones de censura que podrían derivar en una vacancia presidencial, lo que ahondaría la crisis en el país.
Mendacidad y soberbia han sido los ingredientes aportados por Balcázar a esta nueva crisis, que está haciendo volver los ojos, una vez más, hacia quienes lo pusieron en Palacio.
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