Redacción
Las nuevas tecnologías están proporcionado un abordaje menos invasivo de la hiperplasia benigna de próstata. Un ejemplo de ello es el Hospital Universitario General de Villalba, hospital público de la Comunidad de Madrid, que ha incorporado un nuevo programa de cirugía de próstata con láser de holmio (Holep), que permite retirar de forma completa el tejido prostático que obstruye la salida de la orina, mejorando de manera notable síntomas como la dificultad para orinar, la urgencia miccional, la frecuencia urinaria o las levantadas nocturnas. Además, supone una alternativa avanzada frente a técnicas tradicionales como la resección transuretral o la cirugía abierta, especialmente en pacientes con próstatas de gran tamaño.
En comparación con otras técnicas, la cirugía prostática con láser de holmio reduce de forma significativa el sangrado, la necesidad de transfusiones y el riesgo de complicaciones, al tiempo que acorta la estancia hospitalaria y el tiempo de sondaje. Todo ello se traduce en una recuperación más rápida y cómoda para el paciente y en una solución más duradera para la hiperplasia benigna de próstata. “Incorporar esta técnica no es solo sumar una nueva tecnología, sino poner al alcance del paciente una opción más segura y eficaz, pensada para reducir el sangrado, el dolor y el tiempo de recuperación, incluso en casos complejos”, subraya el Dr. José Emilio Hernández Sánchez, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario General de Villalba.
La cirugía de próstata con láser de holmio permite una recuperación más rápida y cómoda para el paciente
Asimismo, la puesta en marcha de este programa permitirá optimizar la experiencia de paciente y los recursos hospitalarios, ya que la menor estancia media y la recuperación más rápida contribuyen a mejorar la calidad de vida de la persona intervenida y a aumentar el número de pacientes que pueden ser tratados con esta tecnología. Respecto al perfil de paciente que se puede beneficiar de esta cirugía, destacan hombres con síntomas urinarios moderados o graves que ya no responden bien al tratamiento médico, así como en pacientes con próstatas grandes, retención urinaria, infecciones de repetición, deterioro de la función renal o necesidad de sondaje prolongado. También ofrece ventajas importantes en pacientes de edad avanzada o con enfermedades asociadas, así como en quienes reciben tratamiento anticoagulante o antiagregante, en los que la cirugía convencional puede entrañar más riesgos.
La implantación de un programa de estas características exige disponer de un entorno hospitalario de alta complejidad; con un equipo de Urología con amplia experiencia en cirugía endoscópica y en patología prostática compleja; de Anestesiología habituada a pacientes de riesgo, hospitalización preparada para el manejo de comorbilidades y servicios de apoyo perfectamente coordinados. A ello se suma una infraestructura tecnológica específica, con láser de holmio de última generación, morcelador, torres endoscópicas avanzadas y un quirófano adaptado a cirugía mínimamente invasiva.











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