A tres semanas de las Elecciones Generales y después de tener ocho Presidentes en 10 años está claro que nuestra democracia necesita renovarse con la legitimidad de unas urnas inobjetables. El domingo 12 de abril, festividad de la Divina Misericordia, tenemos que votar, tenemos que elegir, en paz y en orden. Con el Perú en nuestros pensamientos y en nuestros sentimientos.
El Perú es una República unitaria, representativa y descentralizada, con tres poderes independientes: legislativo, ejecutivo y judicial. Rige una única Constitución política en todo el territorio nacional. Elegimos autoridades y representantes cada 5 años. El Presidente electo es jefe de Estado, representa la unidad y continuidad de la República, y es jefe de gobierno, responsable del Poder Ejecutivo. Es un hermoso diseño que hay que recordar vehementemente porque lo hemos olvidado y lo estamos echando a perder por desunión, despilfarro y violencia.
Nuestro voto sí cuenta y es fundamental porque así censuramos en las urnas a los que pretenden honestidad pero mienten, a los que pretenden honradez pero roban, a aquellos muchos que hablan pero hablan en vano, a los que prometen pero no cumplen, a los que te solicitan confiar pero abusan del poder en su provecho. Votar es decir basta desde tu fuero interno, tu moralidad, tus convicciones y tus legítimos intereses. Es un acto de dignidad y de auto conciencia. Es un derecho y un deber ciudadano.
Elegir es un acto muy concreto: se buscan autoridades que trabajen intensamente y que puedan cumplir sus compromisos, que tengan experiencia comprobada y sentido de urgencia, con capacidad para entregar los resultados que esperamos y que necesitamos. Para legislar y gobernar hay que saber “mover la aguja” a favor de los intereses nacionales y a favor de millones de peruanos y peruanas que necesitan oportunidades para prosperar por su esfuerzo y talento.
En el fragor de la contienda política los electores soberanos no queremos regalos ni dádivas. No gracias, tenemos dignidad. Queremos oportunidades para generar riqueza y bienestar, paz y prosperidad para todos. Por eso los candidatos de las distintas agrupaciones políticas tienen la obligación de respetar al elector y no ofrecer promesas vanas sino explicar propuestas racionales. No nos subestimen: si no son capaces de explicar claramente al elector soberano, cuando menos, las tres principales leyes que piensan promover en el Congreso de la República durante los primeros 100 días de gobierno, nos quedará muy claro que no dan la talla. El Perú necesita reconciliación y cooperación, cooperemos entonces en torno a propuestas viables y realistas, que nos protejan, que nos fortalezcan, que respondan a los desafíos que vivimos con mirada de futuro y sana ambición. Es tiempo de gobernar con equidad y con decencia… por los próximos 5 años.
Las industrias extractivas en el Perú, bien administradas y promovidas, aseguran un potenteflujo de divisas, con tecnología, empleo decente, extraordinario aporte fiscal y desarrollo territorial. Minerales estratégicos procesados, gas natural en la petroquímica de la urea y en miles de hogares rurales, petróleo del offshore transformado en combustibles y derivados industriales, energías renovables económicas y limpias desarrollando los Andes y la Amazonía. El Perú puede ser competitivo y sostenible. ¡No defraudemos nuestras posibilidades!
Frente a la urna con el voto en mano decidiremos el futuro que queremos.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.













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