Bottega Dasso salta al mercado internacional en un país parecido al Perú, ¿qué espacios busca conquistar ahora? | Lou Rottmann | Bottega Dasso | restaurantes | ECONOMIA

“A veces hay situaciones que afectan distintos sectores económicos, pero un ambiente para conversar, cerrar negocios, celebrar o relajarse, como Bottega Dasso, funciona incluso en momentos de incertidumbre”, señala Rottmann a Día1, mientras adelanta parte de sus proyectos.

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Maro Villalobos
Lou Rottmann, propietario de Bottega Dasso. (Foto: Hugo Pérez)

Lou Rottmann, propietario de Bottega Dasso. (Foto: Hugo Pérez)

Bottega Polanco y Bottega Condesa: Dos marcas registradas

Tras un crecimiento sostenido —primero por la baja competencia y ahora impulsado por el desarrollo inmobiliario de la zona— Rottmann descarta abrir un segundo local en Perú; su plan de expansión apunta a México.

Ubicado en la calle Miguel Dasso —origen de su nombre—, el negocio cumple diez años de operación este 2025.

Ubicado en la calle Miguel Dasso —origen de su nombre—, el negocio cumple diez años de operación este 2025.

“Registré la marca en Ciudad de México, en Polanco y en Condesa. Aún no consolido un equipo ni un grupo de inversión, pero ya están inscritas en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), el equivalente a Indecopi. Pienso expandirme, pero en Lima solo se mantendrá el local emblemático de Miguel Dasso”, afirma. El horizonte para la internacionalización es de tres años.

El empresario considera a México un mercado atractivo para invertir. A diferencia de Estados Unidos, destaca, existe menor rotación de negocios. Incluso compara zonas como Mazaryk con la calle Miguel Dasso, por su alta actividad comercial, presencia de marcas internacionales y consumo nocturno con tickets elevados.

Mira con interés el mercado mexicano.

Mira con interés el mercado mexicano.

Para 2025, Rottmann proyecta cerrar con resultados positivos, aunque más estables frente al dinamismo registrado entre 2022 y 2024. En paralelo, continuará renovando detalles del local —desde muros hasta vajilla— y ajustándose a las preferencias del público, que muestra una creciente demanda por experiencias musicales.

“De miércoles a sábado tenemos un DJ porque vemos que llega gente no solo a cenar o celebrar, sino a divertirse. Hay más movimiento temprano en la semana, personas sin horarios ejecutivos que no necesitan levantarse temprano un jueves. Y hemos comprobado que vale la pena ofrecer música esos días”, explica.

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