Un equipo de investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, presentó Argus, un innovador robot de 20 patas diseñado para desplazarse de forma instantánea en cualquier dirección, una capacidad que lo diferencia de la mayoría de máquinas actuales inspiradas en la anatomía de humanos o animales.
El robot, bautizado en honor al gigante de los cien ojos de la mitología griega, cuenta con 20 patas telescópicas equipadas con cámaras de profundidad. Estas extremidades se distribuyen alrededor de un núcleo central, por lo que Argus no tiene una parte frontal, trasera, superior o inferior definida, permitiéndole ver y moverse con la misma eficacia hacia cualquier lado.
MIRA: Japan Airlines utilizará robots humanoides en tareas de carga y descarga de aeropuertos
El robot cuenta con 20 patas telescópicas que le permiten desplazarse por distintos tipos de terreno.
Los científicos consideran que este diseño podría tener aplicaciones en rescate, exploración y misiones espaciales.
/ captura de YouTube
A diferencia de otros desarrollos robóticos que buscan imitar la naturaleza, los investigadores centraron el diseño en un concepto denominado “simetría dinámica”, que mide la capacidad de un robot para acelerar y reaccionar de manera uniforme en todas las direcciones. Según los responsables del proyecto, este enfoque podría cambiar la forma en que se diseñan los robots del futuro.
Las pruebas realizadas demostraron que Argus puede desplazarse sobre superficies complejas como arena, césped, vegetación densa y terrenos irregulares. Además, mantiene la estabilidad cuando recibe empujones, transporta cargas y continúa funcionando incluso si algunas de sus patas o motores sufren daños.
El robot obtuvo una puntuación de 0,91 sobre 1 en una métrica denominada isotropía dinámica, muy por encima de la mayoría de robots actuales, incluidos humanoides, cuadrúpedos y drones convencionales, que suelen registrar valores inferiores a 0,6. Esta cifra refleja su capacidad para moverse con la misma agilidad en cualquier dirección.
Los investigadores consideran que esta arquitectura podría resultar útil en aplicaciones como búsqueda y rescate, exploración de entornos peligrosos o incluso futuras misiones espaciales. Más allá de sus capacidades, Argus plantea una idea novedosa para la robótica: que la mejor forma para un robot no necesariamente tiene que parecerse a un ser vivo.













Deja una respuesta